Dirigida por Nancy Meyers y protagonizada por Robert De Niro y Anne Hathaway, The Intern es una comedia sentimental basada en un guión de la autoría de la misma directora. Ella, en este filme, se aparta un tanto de su especialidad y nos ofrece no una película romántica sino una comedia que trabaja como tema central la amistad.

Sus personajes centrales, Ben y Jule, son muy diferentes no sólo por la edad –Ben es un hombre de 70 años- en tanto que Jule es una chica de veintitantos años, casada y con una hija pequeña, que ha establecido un lucrativo negocio de modas por internet y en poco tiempo ha logrado gran éxito.

Ben, en cambio, es viudo, ocupó importantes posiciones en una empresa que como él resulta ya “antigua”, pues se trataba de la producción de directorios telefónicos y vive tras retirarse en busca de qué ocuparse.

Se entera de que la firma de Jule ha iniciado un nuevo programa para personas de la tercera edad y se coloca como pasante, haciéndose amistoso y servicial para todos, a excepción de Jule que lo detesta.

Esa relación, antagónica en un principio, cambia al volverse Ben indispensable para su jefa, indispensabilidad que se extiende al ámbito de lo doméstico.

Ben y Jule forman, por tanto, una nueva pareja en el cine en una cinta que se aprovecha de los cambios operados en la vida norteamericana. La película pone de relieve el contraste entre actitudes y costumbres de “antes” versus las modernas. Esos son los mejores momentos del filme que languidece un tanto por no ser una comedia que mueva a las carcajadas sino a las sonrisas.

A fin de remediar tal situación la trama introduce lo sentimental, señuelo seguro para volver a interesar al público. Lo hace a través del conflicto que se le plantea a la protagonista, al conocer la infidelidad de su esposo.

Cinta de estrellas, estas son De Niro, un nombre bien conocido del medio, activo en cine por casi 50 años y receptor de dos “óscares” y Anne Hathaway, joven talento del cine que ha descollado a base de su acertada interpretación de roles tan diversos como el de Cosette en la versión musical de Los miserables (papel que le mereció el premio de la Academia en 2012 como mejor actriz secundaria) o junto a Meryl Streep en The Devil Wears Prada.

Ambos aportan a esta comedia la energía suficiente como para hacerla de interés entre los estrenos de la semana.

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