A leer la Biblia, los biblistas exhortan a considerar las diferentes formas en que se puede llevar un mensaje, los géneros literarios. Hay formas de escribir que no se deben interpretar a la letra, sino enfatizar qué verdad nos quieren aportar. En el relato de la creación del Génesis es importante recordar este punto. Una verdad profunda se puede reportar a través de un cuento, un mito, algo inventado que explica de forma clara la difícil vedad que revela el texto. Si lo aplico a la creación del hombre, primero Dios crea a Adán (en esa cultura el macho predomina) y luego, para explicar plásticamente que la mujer, aunque viene luego, es parte esencial de ese Adán: Dios usa de materia prima la costilla del macho. Seria tonto interpretar el hecho afirmando que el varón tiene una costilla menos que la hembra, pues se usó de materia prima para ella. Uno protestaría, “no creo eso; eso es un cuento”. Y sí lo es, pero con profundo significado.
El poeta lo interpretaría de forma bella y profunda. A la mujer la crea Dios no de la cabeza de Adán, para que se envanezca como rival que le roba el puesto a Adán; ni la crea de los pies, para que ésta viva esclavizada y pisada por aquel. La crea de la costilla, de cerca de su corazón, para que él la ame amor; y a la mitad del cuerpo varonil, para que sea su igual. Ambos son la evolución llegada a plenitud. Macho y hembra serán dueños de todo ese mundo, que ha ido evolucionando guiado por la poderosa voluntad del Creador. Lo que indica que no hay humanidad si falta uno de los dos; que el poder creador de vida depende de ambos.
Es verdad que el texto afirma que Eva será “auxilio” del hombre. Pero es para creación de nuevos humanos, no para que sea una sirvienta, sometida a su poder como esclava, lo que sucedía en la cultura del escritor. Ella es diferente, pero igual. La misma dignidad, la misma vocación profunda. Ninguno de los dos puede proclamar “soy como Dios”, pues en muchos y otros sentidos depende el uno del otro. Aquí 1 + 1 es un uno bien grande.
Es verdad que la maravilla de ese mundo evolucionado (ese jardín) ambos la cultivan y cuidan. Pero siempre hay suma en los diferentes toques con que acarician ese mundo que Dios pone en sus manos. Recuerdo esta graciosa anécdota, que revela una viva realidad. Es que Dios le dijo a Adán. “Adán, tu misión en este mundo es cuidar a tu familia; cultivar con dolor la tierra para que tu mujer e hijos puedan alimentarse; perseguirás los animales para cazar su comida y llevarla a tu familia, y también liberarla de losposibles peligros”. Y Adán pregunta: “Señor, y ¿cuál es la misión de Eva?” “Estar encima de ti para que cumplas tu misión!”
Hay diferencias. ¡Viva la diferencia! Un marido rabioso me comentaba: “Tengo que divorciarme; somos demasiado diferentes. ¡Lo de ella es la medicina con sus títulos y su preparación, pero soy agrónomo y lo mío es cultivar la tierra! ¡¡No nos entendemos!! “Y yo le repliqué. “!Qué suerte tienes! ¡Tú le enseñas cómo se siembran las batatas, y ella te enseña qué es eso de las vacunas que molestan a Mr. Kennedy Jr!!” Los dos sexos no son para pelearse, sino para enriquecerse. Son dos genios diferentes que adornan la humanidad. Qué bueno contar con alguien tan cerca de ti que podrías decir es tu mismo, tu misma. Es cuestión de pandearse, decía el jíbaro. ¿Cómo hacen el amor el puercoespín y la puercoespina? Con mucho cuidado, pero lo hacen. Aprende.



