Edicción 33 (2026) Un nuevo tiempo para caminar juntos

La edición 33 de El Visitante de Puerto Rico llega en un momento particularmente significativo para la Iglesia que peregrina en nuestro país. La portada recoge el nombramiento de Mons. Eusebio Ramos Morales como nuevo Arzobispo Metropolitano de San Juan, una noticia que abre un nuevo capítulo en más de cinco siglos de historia pastoral de la Iglesia Madre de Puerto Rico.

Todo relevo pastoral invita a mirar simultáneamente hacia atrás y hacia adelante. Miramos atrás con gratitud por los 27 años de servicio de Mons. Roberto Octavio González Nieves al frente de la Arquidiócesis de San Juan, y por una vida episcopal que ha dejado una huella profunda en la Iglesia puertorriqueña. Miramos hacia adelante con esperanza ante la encomienda que el papa León XIV coloca ahora sobre los hombros de Mons. Eusebio, quien llega después de haber servido como primer obispo de Fajardo-Humacao y posteriormente como obispo de Caguas.

Sin embargo, esta edición nos ayuda a comprender que no estamos ante un simple cambio de nombres o responsabilidades. Como expresó el Delegado Apostólico, Mons. Piergiorgio Bertoldi, el traspaso pastoral «no es un simple relevo burocrático», sino continuidad de la obra que la gracia de Dios ha ido escribiendo en esta Iglesia particular.

Quizás por eso resulta providencial que el nombramiento se hiciera público en la Fiesta de la Transfiguración del Señor. La Iglesia contempla en el Tabor a Cristo que revela su gloria y fortalece a sus discípulos antes de continuar el camino. También las comunidades eclesiales atraviesan momentos en los que necesitan renovar la mirada, reconocer la presencia del Señor y disponerse a comenzar nuevamente.

El propio Mons. Eusebio ha ofrecido una clave para comprender esta nueva etapa: caminar juntos con fe y esperanza. Su mensaje no está centrado únicamente en lo que él desea realizar como arzobispo, sino en lo que toda la Iglesia está llamada a construir. Al recordar su experiencia pastoral, reconoce que vivimos en un mundo herido por polarizaciones, injusticias y sufrimientos que exigen renovar corazones, relaciones y estructuras para responder con mayor cercanía a los más vulnerables.

Esa invitación adquiere una fuerza especial para Puerto Rico. Mons. Eusebio propone fomentar el diálogo social, sanar heridas, fortalecer nuestras familias y comunidades y afrontar juntos realidades como la violencia, el envejecimiento de la población, la pobreza, el deterioro de servicios esenciales y las divisiones que debilitan nuestra convivencia. Frente a las polarizaciones, plantea una Iglesia capaz de servir como espacio de comunión y fraternidad.

No es una tarea exclusiva del nuevo arzobispo. Ahí está precisamente uno de los grandes mensajes de esta edición. La Iglesia no puede depender solamente de quienes ejercen un ministerio ordenado. Sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, laicos, familias y comunidades parroquiales estamos llamados a asumir nuestra condición bautismal y ser, como recuerda el Evangelio, «sal de la tierra» y «luz del mundo». Mons. Eusebio lo resume de una manera sencilla: “Juntos, seremos más familia, más comunidad, más iglesia y más pueblo.”

Este nuevo comienzo también está tejido con gratitud. Resultan profundamente significativas las palabras de Mons. Roberto al presentar públicamente a su sucesor. Quien durante casi tres décadas llevó el cayado pastoral de San Juan reconoció en Mons. Eusebio «un corazón grande para amar y servir» y pidió para él fortaleza, sabiduría y la intercesión de Nuestra Señora de la Divina Providencia.

Ese gesto habla de algo esencial en la Iglesia: la misión nunca nos pertenece. Los pastores reciben una encomienda, la sirven durante un tiempo y finalmente la entregan. Lo que permanece es Cristo y el pueblo que sigue caminando detrás de Él.

Mientras Puerto Rico vive estos acontecimientos eclesiales, esta edición tampoco aparta la mirada del sufrimiento del mundo. El papa León XIV vuelve a pedir que se detenga la espiral de violencia, particularmente ante la dramática situación humanitaria de Sudán, recordando que la guerra únicamente genera nuevas heridas y que la diplomacia y el diálogo deben abrir caminos hacia la paz.

Hay una conexión profunda entre ambos mensajes. Una Iglesia que quiere caminar junta debe aprender también a tender puentes en una sociedad dividida. Una Iglesia que proclama esperanza debe trabajar por la paz. Y una Iglesia que recibe un nuevo pastor debe preguntarse no solamente qué hará él, sino qué estamos dispuestos a hacer todos para acompañarlo en la misión.

La edición 33 nos invita, por tanto, a recibir este momento no simplemente como una noticia histórica, sino como una oportunidad espiritual. Agradecer lo vivido, acoger lo nuevo y disponernos nuevamente a caminar.

San Juan recibe un nuevo arzobispo. Pero el llamado alcanza a toda la Iglesia en Puerto Rico: caminar juntos, sanar heridas, vencer divisiones y servir con esperanza.

Que Nuestra Señora de la Divina Providencia acompañe esta nueva etapa y que Cristo siga siendo siempre la luz que indique el camino.

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Médicos confirman evolución favorable del papa León XIV tras su cirugía pulmonar

El Santo Padre comenzó a caminar, retomó su alimentación habitual y continúa su recuperación en el Hospital Gemelli de Roma. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este miércoles que el papa León XIV presenta una evolución postoperatoria normal, luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el martes 13 de octubre para extirpar el lóbulo inferior de su pulmón derecho, tras confirmarse un diagnóstico de cáncer pulmonar. De acuerdo con el más reciente boletín médico, emitido por los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, el Pontífice fue sometido durante la mañana a análisis de sangre y una radiografía de tórax, cuyos resultados se encuentran dentro de los parámetros esperados para el procedimiento realizado. Los especialistas confirmaron que la recuperación del Santo Padre continúa según lo previsto, lo que representa una noticia alentadora para los fieles que permanecen atentos a su estado de salud. Asimismo, informaron que León XIV comenzó a recibir fisioterapia respiratoria y ya ha dado sus primeros pasos dentro de su habitación. También retomó su alimentación habitual, pudiendo desayunar y almorzar con normalidad. El Pontífice permanece hospitalizado en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, donde continúa bajo observación y seguimiento médico tras la intervención realizada mediante una técnica quirúrgica videoasistida. Este nuevo informe se produce después de que la Santa Sede comunicara que el Papa había pasado una primera noche tranquila luego de la operación, que concluyó exitosamente y sin complicaciones. Mientras continúa su recuperación, la Iglesia universal permanece unida en oración por la salud del sucesor de Pedro, con la esperanza de que pueda restablecerse y retomar progresivamente su ministerio pastoral. Fuente: Vatican News, Oficina de Prensa de la Santa Sede.

León XIV: «Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro»

En el décimo aniversario de Amoris laetitia, el Santo Padre destacó la importancia del amor conyugal, la educación de los hijos y la oración en familia como fundamentos de una sociedad más humana y solidaria. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — El papa León XIV reafirmó el papel fundamental de la familia en la construcción de una sociedad cimentada en el amor, la solidaridad y el respeto por la vida, durante la celebración eucarística que marcó la clausura del encuentro conmemorativo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia, publicada por el papa Francisco. La homilía, preparada por el Santo Padre, fue pronunciada por el cardenal Luis Antonio Tagle durante la Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro. León XIV no pudo presidir la celebración debido a su recuperación tras la intervención quirúrgica pulmonar realizada el martes en el Hospital Gemelli de Roma. En su reflexión, el Pontífice destacó que el matrimonio cristiano constituye una vocación al amor que se construye diariamente mediante la entrega mutua, el respeto y la gracia de Dios. Recordó que la verdadera alegría del amor matrimonial no consiste en perder la identidad personal, sino en crecer juntos, permitiendo que cada esposo encuentre en el otro un apoyo para desarrollar plenamente su vocación. Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer la preparación de los jóvenes para el matrimonio, insistiendo en que la educación para el amor comienza desde la infancia. Aunque reconoció el valor de los programas de preparación matrimonial que ofrecen las parroquias, advirtió que estos deben estar acompañados de una formación integral en las virtudes, la responsabilidad y el compromiso. El Papa también resaltó que el hogar constituye la primera escuela del amor, donde los hijos aprenden, mediante el testimonio de sus padres, el significado de la entrega, el perdón y la fidelidad. En este sentido, reconoció el esfuerzo cotidiano de tantas familias que, aun enfrentando dificultades, perseveran en su misión con generosidad. Otro de los aspectos centrales de su mensaje fue la necesidad de consolidar una Iglesia que sea verdaderamente una «familia de familias», capaz de acompañar a los matrimonios jóvenes, apoyar a los padres en la crianza de sus hijos y reconocer la sabiduría de los adultos mayores. León XIV insistió particularmente en que las familias que atraviesan situaciones difíciles deben encontrar en la comunidad eclesial acogida, comprensión y acompañamiento, libres de prejuicios y actitudes condenatorias. De igual manera, recordó que la familia desempeña un papel insustituible en la transmisión de los valores cristianos y en la defensa de la dignidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Finalmente, el Santo Padre exhortó a recuperar la práctica de la oración compartida en el hogar, señalando que esta costumbre se ha debilitado considerablemente en distintas partes del mundo. Destacó que la participación en la Eucaristía dominical, los sacramentos y la oración familiar fortalecen los vínculos afectivos y permiten afrontar unidos las dificultades de la vida. Con este mensaje, León XIV renovó el llamado de Amoris laetitia a reconocer a la familia como una comunidad de amor, esperanza y fe, cuya misión resulta esencial tanto para el futuro de la Iglesia como para el bienestar de toda la sociedad. Fuente: Vatican News. 

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