Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo electo de San Juan y Presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP), llamó a fortalecer la comunión, caminar juntos y responder desde la fe y la esperanza a las heridas y fracturas que enfrenta Puerto Rico, durante su mensaje con motivo de la Ordenación Episcopal de Mons. Geraldo Ramírez Torres como nuevo Obispo de Ponce.
En nombre de la CEP, Mons. Ramos Morales dio la bienvenida al nuevo integrante del episcopado puertorriqueño y destacó que, desde su ordenación, Mons. Ramírez recibe la plenitud del sacramento del Orden para servir como maestro de la doctrina, sacerdote del culto sagrado y ministro del gobierno de la Iglesia particular que le ha sido confiada. Asimismo, queda incorporado al Colegio Episcopal y a la Conferencia Episcopal Puertorriqueña.
Al comienzo de su mensaje, Mons. Ramos Morales también tuvo palabras de gratitud hacia Mons. Rubén Antonio González Medina, C.M.F., Obispo emérito y hasta entonces Administrador Apostólico de Ponce, por sus años de servicio a la Diócesis. Recordó particularmente su estilo cercano y fraterno, su carisma religioso y espíritu misionero, así como expresiones que marcaron su ministerio entre los fieles, entre ellas: «¡qué bueno que viniste!».
Dirigiéndose al nuevo Obispo, el Presidente de la CEP anticipó que el episcopado puertorriqueño tiene ante sí una intensa tarea pastoral y evangelizadora. Inspirándose en una exhortación del Papa León XIV, señaló la responsabilidad de los pastores de «alzar la mirada» para fortalecer la fe, la esperanza y la caridad en medio de una sociedad donde numerosas personas experimentan soledad, agobio, incertidumbre y fractura social.
Uno de los ejes centrales de su mensaje fue precisamente la comunión. Para Mons. Ramos Morales, caminar juntos y testimoniar una fraternidad solidaria constituye el camino para hacerse cada vez más pueblo y más Iglesia.
Esta misión adquiere particular importancia ante las divisiones que afectan la convivencia social. El Arzobispo electo mencionó expresamente la fragmentación provocada por ideologías, prejuicios, discrímenes raciales y religiosos y distintos egoísmos. Frente a estas realidades, pidió a los pastores mantener una escucha constante de la Palabra, saber interpretar los signos de los tiempos y permanecer atentos a la voz del Espíritu.
En ese contexto, destacó también la importancia del camino sinodal de la Iglesia, entendido como un proceso de escucha profunda que permita reconocer la voz de Dios a través de la comunidad eclesial. Según expresó, tanto la Iglesia universal como las Iglesias locales de Puerto Rico están llamadas a asumir este camino «con alma, vida y corazón».
Precisamente desde esa perspectiva definió una de las características que espera del ministerio del nuevo Obispo de Ponce. Mons. Ramos Morales expresó su convencimiento de que la Iglesia cuenta en Mons. Ramírez con «un Obispo de comunión sinodal y misionera», capaz de contribuir a sanar heridas, reconstruir relaciones, fomentar la escucha y alimentar el diálogo fraterno y solidario que necesita Puerto Rico.
El Presidente de la CEP habló también desde su experiencia personal de haber trabajado junto a quien hasta recientemente era el Padre Geraldo. Recordó su colaboración en la pastoral penitenciaria y otros espacios eclesiales, describiéndolo como un hombre apasionado y entregado al trabajo pastoral.
Su trayectoria, señaló, ha comprendido el servicio como párroco, su labor en colegios y movimientos apostólicos, el acompañamiento a personas privadas de libertad y, posteriormente, la responsabilidad de Vicario General de la Diócesis de Ponce.
Por ello, Mons. Ramos Morales dirigió una afirmación particular al Pueblo de Dios de Ponce: «Hoy recibes como tu nuevo Pastor a un hombre verdaderamente probado en el servicio al pueblo de Dios». Invitó a los fieles a aprovechar su celo y pasión ministerial, viviendo siempre en comunión con su nuevo Obispo.
Con un tono fraterno, recordó también que el ministerio de Mons. Ramírez trasciende los límites de su Iglesia particular: «Ponce te recibe como su Pastor, pero toda la Iglesia en Puerto Rico te acoge como hermano en el episcopado».
Así, el mensaje concluyó con una bienvenida que refleja tanto la alegría de la Diócesis de Ponce como la comunión de toda la Iglesia puertorriqueña ante el inicio de un nuevo ministerio episcopal.



