La Biblia, especialmente el antiguo testamento, con sus numerosos personajes y sus variados incidentes se convirtió en tema para el cine de Hollywood. Esos acercamientos, sin embargo, han distado muchas veces de ser fieles a las escrituras.

Sansón, el héroe del pueblo hebreo sojuzgado por los filisteos, viajó a la pantalla grande en 1949 al transformarse bajo la dirección de Cecil B. de Mille, en el protagonista de la cinta titulada Samson and Delilah. La misma llevó en los papeles titulares al forzudo e inexpresivo Víctor Mature y a la austriaca Hedy Lamarr, gran belleza del cine de aquella época, tan falta de intensidad histriónica como su co-estrella masculina.

Esta película, aunque ganadora de algunos premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, en la categoría de dirección de arte: escenarios y vestuario, resultó muy alejada del verdadero espíritu que nutre a este episodio bíblico.

Hoy, a casi setenta años de aquel filme, se estrena Sansón, un nuevo intento de reproducir en el cine la conocida historia.

Al ser un filme de nuestro tiempo se distingue por su realismo y por la violencia física manifiesta, abundando en esta última característica que, por otra parte, está presente en el pasaje de la Biblia. De ahí que las mejores secuencias del filme son aquellas en que se reproducen encuentros furiosos entre Sansón y los enemigos del pueblo de Israel, especialmente el pasaje que nos presenta a Sansón poseído de la fuerza que le transmite Dios y capaz de ultimar a mil filisteos. La cámara asume entonces el rol más destacado ofreciendo tanto la diversidad de planos como las tomas vistas en picada y contra picada. Contribuye también al impacto de la secuencia la edición, que se vuelve muy fluida.

Otros episodios como el de la lucha del protagonista con el león se vuelven también muy intensos.

La relación, en cambio, entre Sansón y Dalila se muestra de manera muy discreta y hay un intento evidente de suavizar al personaje de Dalila, mostrándola como enamorada del héroe israelita y luego arrepentida de su acción.

La actuación ofrecida por Taylor James como Sansón resulta falta de fuerza y sí responde en su aspecto físico a las características del personaje. En ese renglón de las actuaciones, la más intensa, como suele suceder en tantas cintas, es la ofrecida por Jackson Rathbone en el rol del príncipe filisteo, ejemplo de maldad consumada.

Sansón y Dalila, aunque fiel en líneas generales a los principales incidentes narrados por la Biblia en torno al personaje de Sansón, ofrece en cambio una versión muy libre de Dalila y, lo que se reafirma frecuentemente en la cinta, es la confianza en Dios, al que se invoca con bastante frecuencia.

En pocas palabras estamos ante un Sansón fílmico que ha sido “actualizado” en varios aspectos. Así los escenarios naturales han sido filmados en África del Sur y la violencia es abundante y manifiesta pero en su fondo, este Sansón, como el anterior, se vuelve un personaje de fuerza física increíble y la película bajo su apariencia de fidelidad al relato bíblico sigue manifestándose con notas muy evidentes de parecido con las producciones del pasado.

Sansón ha sido clasificada ‘A-2’, para jóvenes y mayores, por la clasificación católica y ‘PG-13’, se advierte a padres y guardianes que algún material del contenido en este filme podría resultar impropio para menores de 13 años, por la clasificación voluntaria de la industria.

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