“Ser sacristana para mí es una vocación”, eso fue lo que expresó Judit Oliveras Moll, encargada de la Capilla Mayor de la Universidad del Sagrado Corazón (USC), cuando relató cómo llegó a ocupar el cargo.
Para Oliveras Moll el trabajo de sacristana no era desconocido, pues desde pequeña estuvo involucrada en la Iglesia.
“Te puedo decir que nací dentro de la Iglesia porque mi mamá era terciaria franciscana, pertenecía a la Legión de María y a otros movimientos apostólicos”, sostuvo.
La mujer que lleva 30 años de casada y tiene cinco hijos admitió que cuando era estudiante le decían “la monjita” porque siempre estaba pendiente de las cosas de la Iglesia.
Hasta ahora, ya han pasado 12 años desde que se convirtió en sacristana. Inicialmente el trabajo fue a medio tiempo, pero a medida que aumentaron las responsabilidades se convirtió en una labor de todo el día.
Entre las funciones de Oliveras Moll está velar por todo lo relacionado con la capilla. Ella es la encargada de todas las liturgias que se celebran, incluyendo cambiar la vestimenta de acuerdo con el tiempo litúrgico (manteles, velas, vasos sagrados y decoración).
También, es la responsable de que todo esté listo antes del inicio de la eucaristía que se celebra diariamente, este semestre a las 12:30 del mediodía.
Sobre esto comentó que viene un sacerdote diferente todos los días, pero como los conoce ya sabe cuáles son sus gustos y preferencias y prepara todo de acuerdo a eso.
Asimismo, es la encargada de coordinar las misas institucionales que se celebran en la institución como la del Sagrado Corazón y la Inmaculada Concepción con sus respectivas procesiones.
De otra parte, Oliveras Moll es el contacto principal entre las personas que quieren celebrar algún sacramento en la Capilla ya sea una boda, bautismo o una misa de difuntos.
Sobre las exequias fúnebres expresó que muchas veces le toca consolar a los familiares que están muy afectados por la pérdida del ser querido. Al tiempo, que los orienta para que todo transcurra de la mejor manera posible.
“Le pregunto si quieren alguna lectura en particular, sobre la música, las flores, todos esos detallitos que por la misma pena se pueden olvidar”, señaló.
En cuanto a las bodas reconoció son sus favoritas, indicó que por lo regular las novias están en contacto con ella por meses y algunas hasta un año antes de la ceremonia.
Aclaró que, como la Capilla Mayor de la USC no es parroquia, la pareja de novios tiene que acudir a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen en Barrio Obrero para abrir el expediente y entregar allí los documentos necesarios para contraer matrimonio según lo estipulan los estatutos de la Iglesia.
“En una boda puedo estar todo el día en la capilla porque estoy durante el proceso de decoración, porque tengo que estar pendiente de que todo se haga de acuerdo al contrato. Claro está, estoy presente a la hora de la boda”, aceptó.
De otra parte, reconoció que ha tenido casos en los que “la novia se casó aquí, bautizaron a sus hijos aquí y regresa por la muerte de un familiar y uno recuerda cada uno de esos momentos”, narró.
Finalmente, Oliveras Moll precisó que la mayor satisfacción que le da su trabajo es “estar en contacto con la gente en los momentos alegres, en los tristes y todo esto cerquita de Dios”.

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