Desde su infancia su vida estuvo enmarcada en el servicio. El ejemplo que vio en su casa la marcó de tal forma que es imposible que Doña Ilia García Torres vda. de Ramírez, con 85 años haga una pausa para dejar de ayudar a los demás. Recordó que en su niñez junto a su abuela paterna recorrió las calles del pueblo de San Lorenzo para llevarles compra a las familias menos afortunadas. “Cuando le preguntaba: ‘Abuela, ¿por qué haces esto?’. Ella decía: ‘Tú tienes que dar para poder recibir de allá arriba’”, rememoró.

Y es que a lo largo de su vida esta mujer samaritana de nacimiento ejemplificó con sus acciones lo que le enseñaron. Tras culminar sus estudios en Ciencias Naturales y una maestría en terapia física, aceptó un trabajo en la Clínica Juliá, un hospital para personas con problemas mentales. Luego laboró con un médico privado y posteriormente se fue por su cuenta “los médicos me daban referidos y yo iba a la casa de los pacientes para darles el tratamiento”.

Destacó que cuando les decía a sus pacientes que las terapias estaban por terminar, ellos le  pedían que no los dejara.  Uno de esos casos era un matrimonio. A él le había dado un derrame cerebral, la esposa tenía artritis y estaba entumecida. “Cuando iba a darle la terapia, hacía la limpieza. No me molestaba hacerlo porque sentía que era mi deber. Incluso a veces me daban dinero para que les trajera pan, café o alguna otra cosa, y así lo hacía”, comentó.

La mayor de tres hermanos, fue miembro de la Junta de Directores del Hospital Pediátrico del año 1991 al 1999, en este tiempo colaboró en la remodelación de varios pisos, la construcción del Centro de Nefrología Pediátrica y la compra de equipo y material para la Sala de Cuidado Intensivo.

De otro lado, tan reciente como en junio de este año caminó junto a Raymond Arrieta en la novena caminata por los pacientes de cáncer. Sentenció que desde siempre avaló esta iniciativa pues desde el 2008 al 2011 fue la Presidenta de la Junta de Directores de la Liga Puertorriqueña Contra el Cáncer. Durante su incumbencia, las instalaciones fueron remozadas y se adquirió equipo actualizado como máquinas de CT Scan, MRI y para la prueba de Densitometría Ósea.

“Aún mantengo relación con el personal y los pacientes porque en el tiempo que estuve al frente de la Liga no solo hice el trabajo administrativo sino que también interactué con el personal y conocí sus situaciones”, indicó.

Asimismo, luego del terremoto en Haití en más de una ocasión su residencia se convirtió en centro de acopio para ayudar a los damnificados. En la actualidad, Doña Ilia, cada cuarto domingo de mes lleva almuerzo a unas 150 personas entre deambulantes y drogadictos que se reúnen en Río Piedras como parte del Proyecto Nuevo Amanecer de la parroquia Nuestra Señora de Belén en Guaynabo. Ella misma confecciona. “Ellos son como mi familia.Antes de servir la comida, nos tomamos de la mano y hacemos una oración. Algunos no tienen un buen olor porque viven en la calle pero, ¡Dios me libre sentir repulsión al abrazarlos!”, admitió la madre de cuatro hijos biológicos, una de crianza, abuela de seis, bisabuela de tres y uno que viene en camino.

A su vez, apoyó y continúadando la mano a un Centro de jóvenes y adultos con discapacidad mental en Vega baja.  Allí mejoró las instalaciones del gimnasio y lo equipó. “Para esto le pedí ayuda a mis buenos amigos que cada vez que voy a solicitarles algo nunca me dicen que no, porque saben que es para ayudar a otros”, enfatizó la amante de los viajes.

Por último precisó que su lema es: “Siempre da, porque si no lo recibes aquí, lo vas a recibir allá arriba y allá es donde yo lo quiero recibir”.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here