“Para llegar a la iglesia nos íbamos a pie desde donde vivíamos en el campo, porque en ese tiempo no había carro. Teníamos que pasar por un río y nos quitábamos hasta los zapatos”.
Con estas palabras, doña Catalina Colón Rojas recordó entre risas sus primeros pasos en la fe católica. Y es que a sus 82 años de edad, doña Cata (como cariñosamente algunos le llaman), es vivo ejemplo de perseverancia.

A diferencia de su papá -que nunca fue a la Iglesia-, su mamá inculcó en cada uno de sus cinco hijos la semilla de la fe. Hoy día doña Catalina asegura que el Señor la ha acogido desde siempre, y por ello precisó sentirse muy contenta por las bendiciones que Él le ha dado.

De otro lado, a la edad de 12 años, esta aiboniteña se incorporó al grupo de las Hijas de María. Actualmente, continúa activa en la Legión de María de la Diócesis de Fajardo-Humacao.
Por consiguiente, además de compartir con las hermanas de la Legión durante las reuniones semanales, también disfruta de rezar el rosario, visitar enfermos y dialogar con ellos.

“Si tienen alguna necesidad en la que nosotros podamos ayudarlos, los ayudamos. También, cuando están bastante enfermos, les preguntamos si quieren recibir el sacramento de la Unción y buscamos al sacerdote”, señaló.

Según doña Catalina, como nunca aprendió a guiar, para visitar a los enfermos se va a pie, al igual que para asistir a misa en la Parroquia Virgen de Fátima en Humacao.

“La iglesia queda bastante lejitos, pero yo poco a poco me muevo, se toma como media hora. A veces me lleva mi hija, y otras veces voy sola. También voy en los días de semana si hay alguna actividad”, detalló.

Por su parte, la también devota de la Virgen de la Milagrosa, confesó con entusiasmo que no importa lo que vaya a hacer, siempre cuenta con Dios.
Especialmente, “en las situaciones en las que suelo tener un poco de miedo, aclamo mucho al Padre y me pongo en las manos de Él y de la Virgen, porque amo mucho a Dios y a la Virgen Santísima”, precisó.

En cuanto a su sentir como católica práctica a lo largo de su vida, riendo a carcajadas, indicó: “Imagínate… he conocido y hecho muchas amistades… me siento en órbita, como dice el refrán”.
Curiosamente, si de fe y perseverancia se trata, para esta mujer no hay enfermedad ni edad que la detengan. Recientemente, participó del Cursillo de Cristiandad de mujeres #5 de la Diócesis de Fajardo-Humacao. Sobre este expresó que: “Me ha llenado mucho y me ha hecho mucho bien”.
Ciertamente, si de algo doña Catalina está más que segura es que: “Estar activa en la Legión, participar en las cosas del Señor y haber hecho el cursillo, es el motor que me mueve más cada día”.

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