Ontológicamente hartante

De su espontaneidad y su lucidez de pensamiento, el Santo Padre habló, con palabras arcanas, de que la entrega sacerdotal, especificada en servicio desinteresado, conlleva una hartura que hay que enfrentarla con paciencia y decoro. Ese cansancio agobiante es cónsono con el desgaste que se experimenta a través del tiempo. Tratar de mostrar el amor a Cristo, a través de una palabra sanadora, conlleva tiempo, lucidez, apertura a los demás.

El sacerdote se inmola al abrir el corazón para fertilizar el bello huerto de los feligreses. No hay cabida para el interés personal, ni para unas exigencias que superen la formación adquirida. La suavidad del trato y la entrega al Señor Jesús, equilibran la mente y adornan el alma para transformar la vida personal y el entorno vecinal.

Las circunstancias isleñas y el deterioro mental requieren del pastor un genuino espíritu de condescendencia sin caer en la justificación de toda acción. Las quimeras del mundo y el contagio con los paraísos han creado una distorsión cielo-tierra que permea toda idea y conflicto moral. Las estrategias utilizadas para conseguir un bien o servicio se traen a la mesa sacramental y se pretende usar argumentos que cuadran con un asunto económico o meramente terrenal.

Para el que sirve, el cansancio proviene no de la presencia de un feligrés sino de su capricho y tergiversación de los asuntos. El amor siempre será la oferta más noble y sutil, pero no se logra con la actitud revanchista o propiciadora de litigios que afecta a toda la comunidad.

El servidor por vocación señala el horizonte a seguir, que no puede estar en desacuerdo con el Buen Pastor porque presumiría de un ‘yo soy’ alterno, revanchista y disociador. El apego a la Palabra Santa y a la figura de Cristo constituyen un fervor único que no permitiría que se interpongan las agendas particulares, ni las vacilaciones que crean dudas y temores.

Sin los feligreses el sacerdote pierde el equilibrio social y tiende a refugiarse en su propio yo tan parecido a aquellos que buscan una palabra, un afecto humano. Para el sacerdote diocesano, que siente el clamor del pueblo muy cerca de su corazón no hay otro pañuelo para secar el sudor personal que Dios y su gente. Ellos son los rostros del cansancio y de la alegría que no se acaba.

Mas leídos

Les presento a mi sucesor

Me conmueve profundamente este momento porque les estoy presentando...

Con guitarra y voz, Adriana Sofía convoca a la oración en Mayagüez

La cantautora católica y ganadora de Enviados Puerto Rico, Adriana...

Un llamado a caminar juntos con fe y esperanza 

Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista 6...

Gracias por haberme permitido ser su obispo 

Queridos hermanos y hermanas de la amada Iglesia que...

Mons. Eusebio Ramos: «Ponce recibe a un pastor probado en el servicio al Pueblo de Dios»

Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo electo de San Juan...

Topics

Les presento a mi sucesor

Me conmueve profundamente este momento porque les estoy presentando...

Con guitarra y voz, Adriana Sofía convoca a la oración en Mayagüez

La cantautora católica y ganadora de Enviados Puerto Rico, Adriana...

Un llamado a caminar juntos con fe y esperanza 

Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista 6...

Gracias por haberme permitido ser su obispo 

Queridos hermanos y hermanas de la amada Iglesia que...

Mensaje del Delegado Apóstolico en la ordenación Episcopal de Monseñor Geraldo Ramírez Torres

Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos, querido Monseñor Geraldo Ramírez Torres: Hoy...

La salvación es para todos (hasta para los no católicos)

Siguiendo la temática de semanas anteriores, el Profeta Isaías...

Edicción 33 (2026) Un nuevo tiempo para caminar juntos

La edición 33 de El Visitante de Puerto Rico...

Artículos Recientes

Categorías Populares

Previous article
Next article