Un aspecto importante de Marshall es el de la relación que se establece entre un abogado afroamericano y un colega blanco, a principios de los años 40. Representan a un negro acusado en Bridgeport, Connecticut de violar a Eleanor Strubling, prominente mujer blanca de esa comunidad. Son Thorgood Marshall y Sam Friedman, el primero de los cuales fue un destacado representante de la Sociedad Americana para el Progreso de la Gente de color y llegó a convertirse años más tarde en el primer miembro de su raza en ser nombrado juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

La película comienza brillantemente con la alternación entre las carreras de sus dos protagonistas con Marshall defendiendo en Oklahoma a un negro condenado injustamente a muerte en tanto que Friedman aparece como un exitoso abogado blanco, de extracción judía, en Bridgeport.

La acusación contra Joseph Spell, chofer afroamericano de la familia Strubing, une muy a regañadientes al principio a Friedman y Marshall en una causa común: la defensa de este individuo que se declara inocente. Esa defensa se dificulta al extremo por la actitud del juez que preside el caso, decidido a que Marshall no intervenga directamente en el caso. Por ello este tiene que limitarse a aconsejar por escrito o a través de conversaciones susurradas a su colega acerca de las tácticas a seguir.

A más de la eficaz edición del comienzo del filme, este se distingue por sus diálogos que revelan muy críticamente el talante de los personajes.

La película, a medida que avanza la trama y se inicia el juicio, pierde algo de su fluidez y se concentra en las incidencias del proceso judicial, con lo cual las tomas se vuelven más prolongadas permitiendo así el destaque de las actuaciones.

Se distinguen por orden de su intensidad la ofrecida por Chadwick Boseman caracterizando a Marshall, seguida por la de Josh Gad en el papel de Friedman. Aparece también en el filme el actor de carácter, John Cromwell, que encarna al juez que preside el juicio. Cabe destacar también a Kate Hudson que interpreta a Eleanor Strubing y a Reginald Hudlin, este último director de la película.

Marshall trabaja nuevamente en cine un tema muy visto en el medio fílmico, el de la pareja dispareja perteneciente en esta ocasión al ámbito legal.

Esta cinta ha sido clasificada ‘PG-13’, se advierte con insistencia, a padres y guardianes que algún material de este filme podría resultar impropio para menores de 13 años (las escenas que presentan la relación sexual momentánea entre la mujer blanca y su chofer negro).

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