Veinte años atrás se impuso en términos económicos en las pantallas del mundo la película titulada Independence Day. Como consecuencia de ese rotundo éxito en las recaudaciones, su director Roland Emmerich ha filmado esta secuela, en exhibición en nuestras salas de cine. Vuelven, pues, los extraterrestres en forma de horribles criaturas que recuerdan al monstruo que atacaba a Sigourney Weaver en Alien, otro filme que también fue objeto de varias secuelas.

En Independence Day: Resurgence, los Estados Unidos –ahora bajo la presidencia de una mujer– se disponen a celebrar la fecha de su independencia, acaecida el 4 de julio de 1776. Lo hacen con la satisfacción de que, tras haber vencido a ese primer grupo de invasores procedentes del espacio, la nación ha conocido 20 años de paz ininterrumpida, paz que se ha extendido al mundo entero.

Una sorpresa, nada grata, les aguarda. Los invasores vuelven por sus fueros en una nueva invasión, que se convierte en la razón de ser de esta nueva película.

Con semejante trama, la cinta abunda en secuencias en las que se presentan los ataques y los esfuerzos de los invadidos para evitar la aniquilación total del país.

Son protagonistas del nuevo filme, Lian Hemsworth, quien asume el papel principal, el de Jeff, aguerrido piloto que se enfrenta no solo a los enemigos sino que se introduce en el interior del mundo de los atacantes a fin de lograr una resonante victoria. Junto a él, David, protagonizado por Jeff Goldblum, un actor que figuró en el elenco de la primera cinta, es el otro personaje de importancia ya que, en la tierra y conduciendo una camioneta en la que viajan su padre y un grupo de muchachos que intentan escapar de la debacle, se enfrenta a la “reina madre”, figura central de los invasores en un combate tan desigual como el librado en tiempos bíblicos por David contra Goliat, aunque sin las connotaciones religiosas de ese enfrentamiento.

Estamos, pues, ante un filme desigual, que interesa un poco más cuando despliega el formidable aparato de tecnología y efectos especiales de que dispone el cine norteamericano. El resto del tiempo de duración de la cinta se gasta en situaciones tan vistas en el medio como la enemistad entre dos de los héroes del filme, el consabido romance o la nostalgia que nos hace recordar a la cinta anterior y a su protagonista, Will Smith.

 

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