(Sobreviviente de cáncer relata su historia)


Hay un enemigo con el que miles de puertorriqueños luchan hoy día, el cáncer. Para conocer cuán importante es la fe en ese proceso, Odette Pacheco Torres, feligrés de la parroquia Nuestra Señora de la Merced de Ponce y empleada del colegio parroquial, relató a El Visitante su testimonio de lucha contra la temida enfermedad.

De pequeña fue una niña enfermiza. Odette y sus dos hermanos fueron criados por su madre Marta Torres en un hogar humilde y de escasos recursos con mucha dignidad y fe en Ponce. En la escuela superior, en undécimo grado, brotaron de su piel unas extrañas manchas. El médico le dijo a su madre: “La nena está malita”. Ya en el hospital, luego de 5 meses de estudios, le diagnosticaron un tipo de cáncer muy agresivo en el sistema linfático, conocido como linfoma de Hodgkin. Las expectativas de vida no eran alentadoras. Algunos médicos indicaron 2 meses de vida.

Le preguntaron su último deseo. Odette era muy estudiosa y expresó: “Mi meta es graduarme”. Esto durante su tratamiento de quimioterapia. Los familiares se turnaban para acompañarla en ese proceso para que su madre pudiera trabajar. “Las quimioterapias eran todos los martes, eran días bien fuertes. Mi mamá no tenía carro, íbamos en carro público. En ocasiones nos preguntaban, ‘¿Van para quimioterapia?’. Y decían: ‘No la aceptamos en el carro porque vomita’. Nos teníamos que ir a pie después de la quimioterapia”, recordó.

Para que pudiera cumplir su deseo le enviaron una maestra al hogar. El tratamiento tuvo efectos positivos. Sin cabello, con ánimo y determinación incansable, la autorizaron a asistir a una clase en la escuela. Terminó sus exámenes finales y tuvo una recaída de salud que le prohibió asistir a la graduación, esto por una infección agresiva en la pierna derecha con la nueva amenaza de amputación.

Odette destacó y agradeció la generosidad de sus vecinos y la comunidad, quienes en un acto de caridad la asistieron con actividades para sacar fondos para los costosos tratamientos, sumado a la carencia de plan médico por sus escasos recursos.

Una organización la contactó para ir a Walt Disney World con un grupo de niños con cáncer acompañados por un equipo médico porque ese era el último deseo de muchos niños. “Para mí fue bien fuerte porque uno a uno fueron falleciendo en los meses siguientes”. Cuando esto ocurría le preguntaba a su mamá: “¿Cuándo me va a tocar a mí?”. La madre le respondía: “Solo cuando Dios quiera y mientras tanto lucha”.

El arma principal que la impulsó a asumir los tratamientos, a aceptar los diagnósticos, a enfrentar cada prueba y a realizar tantos sacrificios fue su fe. Primero la fe incansable de su mamá que le enseñó a vivir esa misma fe, la oración y el amor a Dios que la acompañó en todo momento para no perder su esperanza ni sus deseos de lucha.

Contra los pronósticos, comenzó a responder a los tratamientos y a recuperar. Los médicos le indicaron a la familia que si lograba sobrevivir no podría ser madre. Sobrevivió a la prueba. Cuestionó cuatro veces dicho pronóstico con sus cuatro hijos, gemelos de 31, de 29 y 27 años de edad. También, tiene dos nietos. Tuvo cuatro recaídas de salud con nódulos que le operaron. Ante todo, se superó en sus estudios sub graduados y graduados.

“Doy gracias a Dios en todo momento. Soy sobreviviente. Cada día hay que vivirlo de manera intensa. De cada experiencia uno debe levantarse. Papa Dios es el que decide todo. Ante todo hay que tener fe”, concluyó.

Odette y su madre participaron de la caminata penitencial de mujeres católicas realizada el 3 de diciembre del pasado año desde La Merced hasta la Inmaculada Concepción en Guayanilla bajo el lema Con María a la espera de Jesús. Sus intenciones para caminar: todos los enfermos de cáncer de Puerto Rico.

 

 

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