Las vicisitudes de un director de cine han sido presentadas en la pantalla más de una vez. Resurgen nuevamente en la cinta italiana dirigida por Nanni Moretti, titulada Mia Madre, protagonizada por Margherita Buy y en la que participa también John Turturro.

Lo novedoso de esta cinta, hecha bajo la fórmula de la coproducción (con Francia) es que la figura central del filme es una mujer llamada también Margherita, como la protagonista de la película.

Su existencia se encuentra dividida entre múltiples quehaceres y serios problemas que afectan su vida privada. Esta realizadora no solo se encuentra inmersa en el rodaje de un nuevo filme con las complicaciones que se desprenden del mismo, entre ellas la atención a una estrella del cine norteamericano que figura prominentemente en su película (ese papel lo asume con brillo el actor John Turturro), sino que está embargada por su situación hogareña. Tiene hospitalizada de cuidado a su madre, se encuentra distanciada de su esposo, acaba de terminar una relación sentimental y se halla disgustada con su única hija por su descuido en atender como debe sus deberes académicos.

Este cúmulo de asuntos se interrelaciona en su vida y constituyen los motivos centrales del argumento de Mia Madre.

La cinta, por tanto, presenta unos conflictos que no le son ajenos a las mujeres profesionales y, si se cambia la profesión de cineasta de la protagonista por cualquiera otra profesión, se tendrá un cuadro de sobra conocido en nuestro mundo actual.

Sobresalen en el filme dos actuaciones rendidas por la figura central de la película, la intérprete italiana Margherita Buy y por el actor John Turturro. Son actuaciones contrastantes ya que la ofrecida por Buy es embridada y solo en alguna ocasión se manifiesta de forma llamativa como en la escena en que se enfrenta al intérprete norteamericano o aquella otra en que, agobiada por sus problemas personales, estalla ante su equipo de producción. Turturro, en cambio, en su acercamiento al personaje de Barry Huggins evidencia un histrionismo manifiesto que se hace notar de continuo y que alcanza nuevos niveles en escenas claves.

La película ha sido dirigida por Moretti, realizador italiano de larga carrera en su cine nacional, figurando también Moretti en el reparto de la cinta. Asume el rol de Giovanni, hermano de la realizadora e hijo dedicado como su hermana. Ambos atienden a la enferma día a día y su grado de preocupación por la salud de la misma aumenta a medida que se agrava su condición.

Moretti como director utiliza la alternación frecuente entre los dos mundos de la protagonista y emplea para la visión del mundo personal de Margherita el fluir de conciencia, mediante pasajes en que predominan los sueños premonitorios.

Esta cinta viene avalada por la concesión del premio Ecuménico, concedido por Signis, la organización católica internacional y entidades cristianas, que le fuera otorgado en el Festival Internacional de Cine de Cannes, premio que hace a la película merecedora de atención.

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