Con esas palabras describió Antonio López, mejor conocido como don Toño, la labor que ha realizado por los pasados 24 años como vendedor del semanario católico El Visitante.

Don Toño recordó que hace muchos años el sacerdote de la Capilla San Francisco de Asís de Carolina a la que asiste, le preguntó si podía encargarse de la venta del periódico porque se estaban quedando muchos ejemplares sin vender.

Él aceptó gustoso sin sospechar que esto conllevaría mucho trabajo pero también muchas satisfacciones. “Durante mucho tiempo empecé a llevar el periódico a las casas de la gente que no podía ir a la iglesia, pero no solo del área de la Parroquia, llegaba hasta Río Piedras”, comentó.

Sin embargo destacó que vender El Visitante le ayudó a conocer a muchas personas, por eso cuando se dio a la tarea de recolectar fondos para adquirir los terrenos donde se construiría la nueva capilla se le hizo más fácil porque mucha gente ya lo conocía.

“La gente me reconocía como don Toño de El Visitante y gracias a eso cooperaron, y hace 16 años que tenemos nuestra capilla más cómoda y bonita”, admitió.
De otro lado, sobre su labor como vendedor del semanario católico, destacó que su casa es el lugar donde el distribuidor entrega los ejemplares que él vende en su Capilla y también los que se llevan a otras parroquias cercanas.

“Cuando llega el periódico yo cojo mi parte y dejo los otros en el balcón para que los vengan a recoger. Ellos tienen hasta llaves por si yo no estoy, para que dejen y recojan los periódicos a la hora que ellos puedan.

Asimismo Don Toño dijo que en los últimos años su esposa Gina Rosado se ha convertido en su ayudante. “Los sábados, ella está dentro del templo vendiendo y yo me quedo en la entrada promocionándolo”, mencionó.

Este hombre que está próximo a cumplir 87 años afirmó que cuando se está trabajando con dinero ajeno hay que “tenerlo todo cuadrado al chavo”. Es por eso que cuenta con una libreta en la que detalla los periódicos que se vendieron, la ganancia de la Parroquia y el número del cheque con la factura que envía al Departamento de Finanzas de El Visitante.

Don Toño destacó que vender los periódicos le ha ayudado a ganarse el cariño de los feligreses que acuden a la capilla, ya sea los sábados por la tarde o los domingos por la mañana.

Finalmente, anticipó que aunque muchos le han preguntado que cuándo se retira, él les responde que lo hará el día que no pueda caminar. “Mientras tenga fuerzas y animo seguiré siendo don Toño el vendedor de El Visitante”, concluyó.

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