Te pregunto, a ti hijo de Dios, ¿qué significado tiene la Palabra de Dios para ti? Cuando éramos pequeños nos enseñaron en el catecismo que Dios hizo todas las cosas “de la nada”. Pero hoy en día sabemos que Dios hizo todas las cosas con su Palabra. En el Génesis, dice la escritura que Dios pronunció la Palabra: “Hágase” y se hizo la luz, el sol, la luna, los animales, las aves y todo lo que Él hizo en la creación. La Palabra es como el aire: No se ve, pero se siente y tiene su efecto en nosotros.

En el Evangelio de San Juan (1, 1-18) dice: “En el principio ya existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios… La Palabra en el principio estaba junto a Dios”.

Por medio de la Palabra, se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. “En la Palabra había vida y la vida era la luz de los hombres…”. La Palabra a la luz verdadera que alumbra a todo hombre; y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros…

¿A quién se refiere la Palabra? A Jesucristo el Hijo de Dios. “Jesucristo es la Palabra, es el Verbo de Dios”. El diálogo y el amor se van estableciendo entre nosotros y Dios por medio de Jesucristo; a través de la oración, de la lectura y la vivencia de la Palabra de Dios. Dios nos manifiesta su amor a medida que lo conocemos a través de su Palabra y lo buscamos en la oración y en la Eucaristía. “Solo el amor de Dios cambiará nuestro corazón”.

Es precioso leer, meditar y vivir la Palabra en el poder del Espíritu Santo. Hace solo una semana recibimos a Jesús, el Salvador del mundo quien dijo de sí mismo: “Yo soy la luz”. Es Jesús quien enciende en nosotros esa delicada luz de su Palabra y de su amor. Por eso le imploramos que esa luz no se apague y seamos personas llenas de luz renovadas.

En la vida práctica no perdamos la oportunidad que se nos presenta de hacer el bien para ayudarnos mutuamente, de ser comprensivos, amables en nuestras palabras y actitudes. Todo esto a imitación de Jesús que pasó toda su vida haciendo el bien para ser nuestro ejemplo y modelo.

También recordemos que la respuesta de la Virgen María cuando recibió la visita del ángel fue: “Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo”. He ahí lo importante que es vivir a plenitud la Palabra de Dios. Así sea.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here