Anunciar sin miedo; Dios está con nosotros

En estos momentos en que la Iglesia Puertorriqueña invita a todos sus hijos a vivir la Misión Permanente a la que nos convocó el Documento de la Conferencia Episcopal Latinoamericana en Aparecida, la liturgia de hoy nos habla de la fuerza que debe animar nuestro compromiso. En este IV Domingo del Tiempo Ordinario se nos recuerda que quien camina con nosotros, no es un líder del momento o el que está de moda; ni pensarlo. Hoy el Líder por excelencia, Jesucristo, nos muestra que tiene que ser anunciado, y a todos, la Palabra; esa Palabra que siempre nos muestra la verdad, una voz que nunca manipula sino que nos dirige por caminos seguros y que garantiza que siempre estará con nosotros.

Acojamos con alegría este anuncio viviendo la Eucaristía como una de envío personal, reafirmando que nuestro corazón está puesto en Él, que siempre dice la verdad; en Él que nunca engaña y siempre podemos confiar.

La Primera Lectura nos presenta el llamado de Jeremías, el profeta. Un llamado que encontró dificultad para aceptar el llamado. Este no aparece en el texto litúrgico, pero dice así: “Entonces dije; ¡Ah, Señor Dios! He aquí que no se hablar, porque soy joven”. Esto es muy natural, el miedo a aceptar algo que supera nuestras fuerzas. Pero el Señor ofrece un derroche de confianza, esa que hará de Jeremías un hombre que asumirá el llamado y responderá con firmeza al mismo: “Lucharán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para librarte, Oráculo del Señor”. No hay que temer pues es encomienda de Dios; y Él, que todo lo puede, nos sostendrá y ayudará siempre.

El Salmo Responsorial, el 70 nos presenta al salmista reflejando una plena confianza en la fuerza de Dios; le invoca para que este sea siempre su fortaleza. Las dificultades del camino siempre estarán pero para el que confía, siempre encontrará ayuda en el que le sostiene. Y este sostenimiento se da desde las mismas entrañas maternas. Ofrece el salmista una mirada hacia su juventud, hacia el inicio de su camino, y desde esa mirada reconoce a Dios, que siempre ha estado con él; que le ha llamado desde el vientre de su madre. Y es por eso que en este momento de su adultez ofrece este hermoso testimonio de lo que ha sido Dios para su vida.

La Segunda Lectura es una de esas que toda pareja quiere elegir para las lecturas de su boda. En ellas el apóstol expresa con gran elocuencia y belleza literaria, la supremacía del amor. Mucho acontece en el camino de nuestra vida de fe: hablar en lenguas, don de profecía, conocer los secretos y el saber, en fin, nos señala grandes dones que se manifiestan y que brindan fortaleza y sabiduría al camino del creyente. Pero todo eso no tendrá jamás la supremacía del amor, porque este siempre permanecerá; porque en este está el fundamento de toda acción humana.

El Evangelio de hoy sigue al que escuchamos la semana pasada. Dejamos a la audiencia en silencio escuchando al Jesús del que sabían que había hecho milagros en Cafarnaúm. Jesús proclamó la palabra, señalando solo el tiempo de gracia, excluyendo el elemento de venganza incluido en el texto. Pero además este habla con la autoridad que le da su Padre y por tanto realiza un anuncio con firmeza y sin miedo diciendo que se ha inaugurado un nuevo tiempo en el cual el amor de Dios Padre será la fuerza que dirija el mundo.

Pero la extrañeza y desconfianza se hacen presente: ellos esperaban un Mesías con fuerza y prestigio que acabará con la dominación romana. ¡Cómo escuchar a uno que había crecido con ellos! “¿El hijo de José?”. Jesús, ante la falta de fe, recuerda dos datos que manifiestan el amor de Dios más allá de los límites territoriales de Israel: La viuda de Sarepta (hoy Líbano) y Naamán el Sirio. La acción milagrosa de Dios no miró de donde procedían estos dos acogidos por su amor a través de los profetas Elías y Eliseo; solo amó y manifestó su gloria en medio de ellos. Aunque la furia parecía que iba a acabar con Jesús, este caminó en medio de ellos. En otro momento caminará en medio de ellos el camino del Calvario, y en ambos caminos mostraría que no hay temor, que solo hay que cumplir cabalmente la voluntad de Dios.

Hoy, ante las dificultades presentadas, -falta de acogida, burla, indiferencia, etc.- que encontramos en el camino que nos convoca la Iglesia, la fuerza que nos brinda Jesús será nuestro acompañante. Así que, ¡Adelante! ¡Sin miedo! Dios es quien sostiene nuestro camino.

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El Santo Padre comenzó a caminar, retomó su alimentación habitual y continúa su recuperación en el Hospital Gemelli de Roma. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este miércoles que el papa León XIV presenta una evolución postoperatoria normal, luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el martes 13 de octubre para extirpar el lóbulo inferior de su pulmón derecho, tras confirmarse un diagnóstico de cáncer pulmonar. De acuerdo con el más reciente boletín médico, emitido por los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, el Pontífice fue sometido durante la mañana a análisis de sangre y una radiografía de tórax, cuyos resultados se encuentran dentro de los parámetros esperados para el procedimiento realizado. Los especialistas confirmaron que la recuperación del Santo Padre continúa según lo previsto, lo que representa una noticia alentadora para los fieles que permanecen atentos a su estado de salud. Asimismo, informaron que León XIV comenzó a recibir fisioterapia respiratoria y ya ha dado sus primeros pasos dentro de su habitación. También retomó su alimentación habitual, pudiendo desayunar y almorzar con normalidad. El Pontífice permanece hospitalizado en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, donde continúa bajo observación y seguimiento médico tras la intervención realizada mediante una técnica quirúrgica videoasistida. Este nuevo informe se produce después de que la Santa Sede comunicara que el Papa había pasado una primera noche tranquila luego de la operación, que concluyó exitosamente y sin complicaciones. Mientras continúa su recuperación, la Iglesia universal permanece unida en oración por la salud del sucesor de Pedro, con la esperanza de que pueda restablecerse y retomar progresivamente su ministerio pastoral. Fuente: Vatican News, Oficina de Prensa de la Santa Sede.

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El Santo Padre comenzó a caminar, retomó su alimentación habitual y continúa su recuperación en el Hospital Gemelli de Roma. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este miércoles que el papa León XIV presenta una evolución postoperatoria normal, luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el martes 13 de octubre para extirpar el lóbulo inferior de su pulmón derecho, tras confirmarse un diagnóstico de cáncer pulmonar. De acuerdo con el más reciente boletín médico, emitido por los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, el Pontífice fue sometido durante la mañana a análisis de sangre y una radiografía de tórax, cuyos resultados se encuentran dentro de los parámetros esperados para el procedimiento realizado. Los especialistas confirmaron que la recuperación del Santo Padre continúa según lo previsto, lo que representa una noticia alentadora para los fieles que permanecen atentos a su estado de salud. Asimismo, informaron que León XIV comenzó a recibir fisioterapia respiratoria y ya ha dado sus primeros pasos dentro de su habitación. También retomó su alimentación habitual, pudiendo desayunar y almorzar con normalidad. El Pontífice permanece hospitalizado en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, donde continúa bajo observación y seguimiento médico tras la intervención realizada mediante una técnica quirúrgica videoasistida. Este nuevo informe se produce después de que la Santa Sede comunicara que el Papa había pasado una primera noche tranquila luego de la operación, que concluyó exitosamente y sin complicaciones. Mientras continúa su recuperación, la Iglesia universal permanece unida en oración por la salud del sucesor de Pedro, con la esperanza de que pueda restablecerse y retomar progresivamente su ministerio pastoral. Fuente: Vatican News, Oficina de Prensa de la Santa Sede.

León XIV: «Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro»

En el décimo aniversario de Amoris laetitia, el Santo Padre destacó la importancia del amor conyugal, la educación de los hijos y la oración en familia como fundamentos de una sociedad más humana y solidaria. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — El papa León XIV reafirmó el papel fundamental de la familia en la construcción de una sociedad cimentada en el amor, la solidaridad y el respeto por la vida, durante la celebración eucarística que marcó la clausura del encuentro conmemorativo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia, publicada por el papa Francisco. La homilía, preparada por el Santo Padre, fue pronunciada por el cardenal Luis Antonio Tagle durante la Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro. León XIV no pudo presidir la celebración debido a su recuperación tras la intervención quirúrgica pulmonar realizada el martes en el Hospital Gemelli de Roma. En su reflexión, el Pontífice destacó que el matrimonio cristiano constituye una vocación al amor que se construye diariamente mediante la entrega mutua, el respeto y la gracia de Dios. Recordó que la verdadera alegría del amor matrimonial no consiste en perder la identidad personal, sino en crecer juntos, permitiendo que cada esposo encuentre en el otro un apoyo para desarrollar plenamente su vocación. Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer la preparación de los jóvenes para el matrimonio, insistiendo en que la educación para el amor comienza desde la infancia. Aunque reconoció el valor de los programas de preparación matrimonial que ofrecen las parroquias, advirtió que estos deben estar acompañados de una formación integral en las virtudes, la responsabilidad y el compromiso. El Papa también resaltó que el hogar constituye la primera escuela del amor, donde los hijos aprenden, mediante el testimonio de sus padres, el significado de la entrega, el perdón y la fidelidad. En este sentido, reconoció el esfuerzo cotidiano de tantas familias que, aun enfrentando dificultades, perseveran en su misión con generosidad. Otro de los aspectos centrales de su mensaje fue la necesidad de consolidar una Iglesia que sea verdaderamente una «familia de familias», capaz de acompañar a los matrimonios jóvenes, apoyar a los padres en la crianza de sus hijos y reconocer la sabiduría de los adultos mayores. León XIV insistió particularmente en que las familias que atraviesan situaciones difíciles deben encontrar en la comunidad eclesial acogida, comprensión y acompañamiento, libres de prejuicios y actitudes condenatorias. De igual manera, recordó que la familia desempeña un papel insustituible en la transmisión de los valores cristianos y en la defensa de la dignidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Finalmente, el Santo Padre exhortó a recuperar la práctica de la oración compartida en el hogar, señalando que esta costumbre se ha debilitado considerablemente en distintas partes del mundo. Destacó que la participación en la Eucaristía dominical, los sacramentos y la oración familiar fortalecen los vínculos afectivos y permiten afrontar unidos las dificultades de la vida. Con este mensaje, León XIV renovó el llamado de Amoris laetitia a reconocer a la familia como una comunidad de amor, esperanza y fe, cuya misión resulta esencial tanto para el futuro de la Iglesia como para el bienestar de toda la sociedad. Fuente: Vatican News. 

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