Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV c.rodriguez@elvisitantepr.com

En la mayoría de las parroquias que forman parte de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico se separa algún momento de la semana para adorar al Santísimo Sacramento, es la ocasión para hablar con él sin intermediarios. Algunas comunidades parroquiales separan el primer viernes del mes, otras continúan la tradición popular de celebrar los llamados Jueves Eucarísticos.

Sabe ¿cuál es el origen de esta práctica?
Jesús compartió el Pan y el Vino con sus discípulos en la Última Cena y eso ocurrió el Jueves Santo, día en que se instituyó la Eucaristía. El otro motivo por lo que se hace jueves es por las apariciones durante 2 años que Jesús le hizo a Santa Margarita María de Alacoque.

En una de las apariciones, Jesús le dijo: “Todas las noches del jueves al viernes te haré participar de la mortal tristeza que padecí en el Huerto de los Olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Y para acompañarme en aquella humilde plegaria, que entonces presenté a mi Padre, te postrarás con la faz en tierra, deseosa de aplacar la cólera divina y en demanda del perdón por los pecadores”.
Dado este suceso la Iglesia dedicó una Hora Santa cada jueves para estar delante de Jesús Sacramentado. Esta se hacía en la última hora del día jueves, para finalizarla con el inicio del día viernes.

Sin embargo, con el paso de los años la práctica de la Hora Santa fue quedando olvidada por varias causas, la principal se debió a que las personas no podían llegar a altas horas de la noche a los templos. Por eso se cambió el horario de la Hora Santa, con la salvedad que debía iniciarse luego que el sol se hubiese ocultado.

Cuando aumentó el número de habitantes y los compromisos de trabajo no permitían que las personas pudiesen ir a adorar a Jesús, la Iglesia optó por extender la Exposición del Santísimo Sacramento a todo un día desde el amanecer hasta el anochecer, y que la misma se realizase cada jueves en todos los templos. De ahí el origen de esta tradición que aún permanece en muchas parroquias y capillas en Puerto Rico.

Para Padre Rodney Algarín Rosado, párroco de la parroquia San Felipe Apóstol de Carolina, la adoración eucarística es una forma para demostrarle a Jesús el inmenso amor que se siente hacia él.

“Si amamos a una persona no basta con verlo un día a la semana. Por eso debemos demostrarle nuestro amor a Jesús a través de la adoración eucarística sabiendo que él hizo una alianza de amor con nosotros”, mencionó. Continuó diciendo que “recurrir a la oración con el Santísimo es hablar con Dios, escucharlo, y recordar aquella frase que él dijo: ‘Vengan a mi los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré’”.

El también Vicario de Zona de Carolina dijo que la adoración al Santísimo es tener un gesto de amor con Dios. “Es ir a la fuente a llenar mi tanque espiritual. Porque sentirme bien no es lo mismo que a que mi tanque espiritual esté lleno. Yo puedo sentirme bien, pero espiritualmente estar vacío. Entonces, ¿a dónde me acerco? A la fuente, donde hay santidad, y paz interior”, precisó. Cabe mencionar, que la Iglesia no ha establecido oraciones específicas para hacer frente al Santísimo, pero muchos devocionarios pueden darle una guía de cómo comenzar. Lo importante es adorarle y alabarle en el Santísimo Sacramento del Altar y de paso abrir su corazón para escuchar lo que Él tiene que decirle.

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