El Beato Carlos Manuel Rodríguez tenía una frase célebre, que a su vez, era el centro de su vida: “Vivimos para esa noche”.  Esta frase está enmarcada en la madre de todas las vigilias, la Vigilia Pascual.

¿Qué es la Pascua?  ¿Qué celebramos?  La palabra Pascua viene del latín pasha, y del hebreo “Pascua” que significa paso. El pueblo de Dios, estando en la tierra prometida, comenzó a tener hambre y entonces aceptó la proposición del faraón de ir a vivir a Egipto, cuando José el hijo de Jacob le descifró el sueño de las siete vacas flacas que se comieron siete vacas gordas, y permanecieron flacas.  Fue así que este pueblo (Ex 1,1-5) estuvo aproximadamente 400 años en Egipto.  Durante este tiempo cometió el gran pecado de aceptar los dioses falsos de Egipto.  El pueblo hebreo se convirtió en un pueblo esclavo (Ex 1,11), perdiendo el sentido religioso, el culto a Dios, el sentido nacionalista, la tierra que Dios le había dado en herencia (Gn 12,1-2), y lo peor, la identidad de ser el pueblo escogido, una nación santa (Ex 22,31) una nación de sacerdotes (Ex 19,6).

Los hebreos clamaron a Dios para que los liberara de la opresión de los egipcios.  Dios, oyendo el clamor del pueblo, envió a Moisés y, junto con él, las diez plagas.  Los teólogos consideran que las primeras nueve plagas son enseñanzas pedagógicas pues, el interés de Dios es llevar una enseñanza: que Dios es el único y verdadero Dios y esto fue necesario, pues el Faraón se creía un dios.  La décima plaga consistía en la muerta del hijo primogénito de aquellos que no habían pintado el dintel de sus puertas, pues no habían celebrado lo que sería la pre-pascua. (Ex. 12, 29-32).  Esta plaga es la que va a provocar la salida del pueblo de Egipto.  Los hebreos en todo momento vivían con miedo, y no fue hasta pasar el Mar Rojo que estos perciben la libertad.

Caminando el pueblo por el desierto decide realizar una fiestas para agradecer a Dios, pues en Egipto eran esclavos y ahora son libres.  Esta es la fiesta de Pascua.  En ella hay una víctima, es un cordero, también hay un instrumento, un altar, donde se hace el sacrificio. Además, en esta fiesta hay un propósito, es el paso de haber sido esclavos, y ahora son libres. Así nace la primera Pascua llamada: la Pascua Hebrea o Judía, que se celebra por siglos.

Era el jueves Santo, cuando Jesús le comunica a sus Apóstoles: “Cuanto he querido celebrar la Pascua con ustedes”. Jesús envía a dos apóstoles a casa de María, la madre de quien va a ser el Evangelista San Marcos y allí celebró la Pascua (Mc. 14, 12-16).  El patio trasero de la casa es el Huerto Getsemaní, en donde Jesús fue arrestado, y Marcos fue  testigo de estos acontecimiento (Mc. 14, 43-51).  Jesús toma la Pascua Judía y le añade unos nuevos elementos. Él instituye la Eucaristía (Mc. 14, 22-25), el Sacerdocio , y el Mandato del amor (Jn.13,1-10),  y así nace la segunda Pascua, que lleva por nombre la Pascua de Jesús.  En esta fiesta también hay una víctima, el mismo Jesús se entrega en el pan y el vino.  Hay un instrumento, es una mesa de altar donde se va a celebrar el sacrificio.   Y esta tiene un propósito, es el paso de haber sido esclavos del pecado, y ahora somos libres en la gracia. Jesús no vino a liberarnos de la opresión de una nación, Jesús vino a liberarnos del pecado más grave, el aceptar dioses falsos, sustituir a Dios y su amor por dioses falsos.

Pero la Pascua no quedó ahí, el Viernes Santo nació la tercera Pascua y lleva por nombre la Pascua Cristiana.  Esta Fiesta tiene una víctima, el mismo Jesús, que se entrega por amor (Jn 19, 28-30), hay un instrumento que es la cruz, donde se va a realizar el sacrificio, y el propósito de esta, es el paso de haber sido esclavos del pecado y por consiguiente de la muerte y ahora  seremos libres en la gracia y para  la vida eterna. Los católicos celebramos y vivimos esta Pascua, pues en ella celebramos las tres Pascuas unidas. Jesús con su muerte en cruz, ha alcanzado para nosotros la libertad, la gracia, y la vida eterna, ya no moriremos, sino que viviremos para siempre. Es por eso que la Pascua es el centro del catolicismo, tras esto podemos concluir, que al celebrar la Pascua, celebramos nuestra salvación, porque Cristo nos ha salvado. ¡Felices Pascuas de Resurrección!

Por Revdo. D. Wilfredo López Mora

Para El Visitante

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