Hace 15 años Germán E. Irizzary Santos y Yeliza Quintana Bosque se casaron enamorados e ilusionados con formar una familia, pero eso no era parte de los planes de Señor. Luego de someterse a varios estudios médicos, ambos recibieron un diagnóstico de infertilidad, que cerró la posibilidad de tener hijos por la vía natural. Sin ebargo, ella continuó recibiendo otros procedimientos médicos para concebir. Un aborto espontáneo, y su creencia en la religión católica los obligó a desistir para no poner en riesgo su vida.

“Nosotros queríamos darle amor a alguien por eso tomamos la decisión de abrirnos a la adopción aunque era un tema tabú para nosotros. Nos orientamos en el Hogar Cuna San Cristóbal en Caguas y llenamos una solicitud. Escribimos que preferiríamos una niña en la edad más pequeña posible. Sabiendo que mientras más pequeña sería más lento”, dijo Yeliza.

Detalló que les adviertieron que por lo regular, las adopciones se demoran hasta 5 años. Enviaron trabajadores sociales al hogar para las inspecciones de rigor. Además de corroborar que los futuros padres contaban con los recursos económicos para proveerle alimentación y asistencia médica, entre otros aspectos. La pareja pasó todas las prubas y empezó la espera.

“Estábamos aceptando la voluntad del Señor. Le dimos mucho seguimiento a la solicitud. Si se expiraba un documento, sacábamos otro para mantener nuestra solicitud al día. Me pasaba llamando para saber el estatus. Despues del huracán hicieron una nuevo estudio social y continuaron las visitas de trabajadores sociales a casa”, expresó.

La también terapista ocupacional, confirmó que ante el silencio por parte del Hogar, para el mes de septiembre del año pasado llamó a la trabajdora social del caso y le dijo que “si bien era cierto que anhelabamos tener una niña pequeñita, queríamos hacer feliz a alguien y llenar ese vacío que sentíamos en casa. Por eso estabamos dispuestos a aceptar un varón e incluso a ampliar hasta los 10 años. Desde el principio mi esposo había expresado que si había hermanos estábamos dispuestos a adoptar más de uno para no separarlos”.

Yeliza observó que “para nosotros fue una espera muy lenta porque todos los días uno se preguntaba: ‘¿Nos llamarán?’, pero en teoría hay muchas familias que demoran mucho más. A los 2 años y medio de completar la solicitud nos llamaron. Creo que mantener el expediente actualizado nos ayudó”.

Reconoció que cuando la llamaron del Hogar el 2 de noviembre de 2018 “yo sabía que esa llamada era algo especial y que no era meramente para darle un seguimiento al caso. Pensé que nos iban a presentar varios casos para que nosotros eligiéramos. Ibamos con ilusión, pensamos en niños grandes, incluso en hermanos”.

Al llegar los recibió la Directora junto a dos trabajadores sociales y les informaron que había un caso para adopción. “Para mi sorpresa y para bendición de Dios era una bebé de 2 meses. Inmediatamente me dijeron eso no paré de llorar porque estaba resignada a que no sería un bebé”,exclamó. De inmediato, les preguntaron si les interesaba. “Mi esposo contesto que sí, la aceptamos sin verla porque era como una confirmación del Señor que nos puso ahí. Cuando la conocimos fue un momento que no puedo describir, fue amor a primera vista”.

Tras conocer a la que sería su hija, el Hogar le dio una semana para completar el proceso, debían habilitar un cuarto para la pequeña y adquirir aquellos artículos esenciales para que la bebé estuviera cómoda y segura. Fue una semana intensa y un trabajo en equipo de la familia, amigos y vecinos.

Fue el 19 de noviembre, Día de la Patrona Nacional, que la hermosa criatura llegó a su casa y la vida de esta familia cambió para siempre. Los padres fueron a recogerla a Caguas, pero cuando llegaron a su casa en Yauco toda la familia la esperaba para conocerla. Destacó que nadie en la familia trata diferente a su hija por ser adoptada “creo que la aman más”. Afortunadamente en el trabajo de Yeliza le permitieron usar la licencia de maternidad y le dieron vacaciones navideñas para que estuviera más tiempo con su bebé. Recibieron tantos regalos que todavía no han tenido que comprar pañales de tantos que les dieron.

Cabe mencionar, que la pequeña de 7 meses fue batizada a las 12:56 de la madrugada en la Vigilia Pascual de este año en la parroquia Inmaculda Concepción de Guayanilla donde asiste junto a sus padres cada semana.

Ciertamente, hoy será un gran día para esta familia, especialmente para Yeliza que aseguró que su mejor regalo es su hija, irán a misa y espera compartir con ambas familias. Defendió que su conexión con su hija es tal que la siente “como si fuera mía de sangre completamente”.

Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
c.rodriguez@elvisitantepr.com

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