Hoy domingo, 3 de junio hace 88 años fue ordenado sacerdote este Siervo de Dios. Desde que fue llamado al cielo en el año 2007 un nutrido grupo de sacerdotes y fieles subimos a Maricao, al templo parroquial de San Juan Bautista, donde reposan sus restos mortales, a celebrar su fecundo ministerio y el legado que nos dejó de fidelidad y testimonio. En esta ocasión, dadas las razones pastorales obvias, debemos atender nuestras comunidades y celebrar la Eucaristía dominical en nuestras parroquias, subiremos este miércoles, 6 de junio. Invitamos a cuantos deseen unirse e implorar el don de su futura beatificación, a que nos demos cita a las 10:30 a. m. en el templo para ser partícipes de esta efeméride.

Igualmente, reiteramos el llamado que cuantos le conocieron y puedan dar fe de su vida y su vivencia de las virtudes teologales escriban su testimonio. En la Diócesis de Mayagüez hemos iniciado en algunas comunidades el Círculo Mons. Ortiz con el fin de dar a conocer su vida. Exhortamos a todas las parroquias de la Diócesis y aquellas parroquias donde Mons. Ortiz sirvió a que se unan en este esfuerzo. En la parroquia El Salvador en el Hogar San José de Hormigueros, tenemos el Círculo el último domingo de cada mes a las 2:30 p. m. Preferimos tenerlo en el Hogar, pues fue allí donde entregó su alma al Altísimo al recibir la llamada final. Fue hermoso el primer encuentro, tuvimos fieles que asistieron desde Villalba, uno de los pueblos en que ejerció su ministerio.

Estamos distribuyendo en la Diócesis una tarjeta con su foto y una breve biografía. Quienes deseen recibirla escriban a: Obispado de Mayagüez, Apdo. 2272, Mayagüez, P.R. 00681. A esta misma dirección deben enviar su testimonio, indicando Causa Mons. Ortiz. Si desean llamar pidiendo las mismas pueden hacerlo al 787-833-5411 o 5480.

En la vida de Mons. Romualdo Ortiz hubo dos polos fundamentales. Estos fueron su devoción firme y constante al Santísimo Sacramento y su inquebrantable adhesión a la Virgen María. Siempre recomendaba a todos, desde Obispos hasta los más sencillos fieles, que tuviesen un gran amor a la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Antes de recomendarlo lo vivía profundamente.

Quienes compartimos de cerca podemos dar constancia de sus continuas visitas al Sagrario. En la madrugada, a partir de las 2:30 a. m. ya estaba postrado ante el Tabernáculo ofreciendo sus oraciones. Ello cada día de su vida. Hasta la salida del sol, allí permanecía en profunda adoración. El Rosario fue su oración preferida, nunca dejaba de desgranar sus cuentas, en todo momento y lugar. Subir a un vehículo para ir a atender sus tareas siempre suponía medir la distancia en el numero de rosarios que podían rezarse. Alguna vez tuvo que ir a Aibonito al velorio de uno de sus hermanos. El fiel que le llevó me decía al regreso que nunca había rezado tanto en su vida, jocosamente decía que ya había rezado todos los rosarios que debía en su vida.

Únete este miércoles en la celebración de su ministerio sacerdotal. Oremos por los sacerdotes, por las vocaciones. Unidos pidamos el don de su beatificación.

P. Edgardo Acosta Ocasio

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