La Diócesis de Mayagüez cerró las celebraciones de su 50 aniversario con una solemne Eucaristía de acción de gracias en la que resonó un llamado a la unidad, la evangelización y la fidelidad a la identidad católica y puertorriqueña del pueblo. La celebración fue presidida por Mons. Ángel Luis Ríos Matos, Obispo de Mayagüez acompañado por sus hermanos obispos de Puerto Rico, en una noche marcada por la memoria agradecida y la esperanza en el futuro.
Durante su homilía, Mons. Ríos Matos recordó que la Diócesis de Mayagüez fue erigida el 1 de marzo de 1976 por el Papa San Pablo VI, tomando pueblos pertenecientes a las diócesis de Arecibo y Ponce. De la diócesis arecibeña pasaron Aguada, Aguadilla, Moca, San Sebastián y Rincón; mientras que de Ponce se integraron Añasco, Cabo Rojo, Hormigueros, Lajas, Las Marías, Maricao, Mayagüez, Sabana Grande y San Germán. Lo que comenzó con 25 parroquias hoy cuenta con 30 comunidades parroquiales.
“Celebrar el 50 aniversario de una diócesis no es solamente mirar hacia atrás… es renovar nuestro compromiso con la misión que Cristo ha confiado a su Iglesia”, expresó el obispo mayagüezano.

Mons. Ángel Luis insistió en que la Iglesia está llamada a salir al encuentro del pueblo y no a encerrarse en sí misma. “Fuimos constituidos para evangelizar, para anunciar a Cristo, para formar discípulos, para sanar heridas y devolver la esperanza”, afirmó. Asimismo, destacó la importancia de mantener la unidad entre parroquias, sacerdotes, movimientos y fieles, recordando que “una Iglesia unida es signo tangible del Reino de Dios en esta tierra”.
El Obispo también hizo un fuerte llamado a custodiar la identidad espiritual y cultural del país. “Somos tierra mariana y somos tierra de fe”, proclamó, al tiempo que exhortó a defender los valores que han formado el alma del pueblo puertorriqueño.
El presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y Obispo de Caguas, Mons. Eusebio Ramos Morales, se unió a la acción de gracias reconociendo los desafíos sociales que enfrenta Puerto Rico, entre ellos la pobreza, la migración, la violencia y el envejecimiento poblacional. Ante esta realidad, exhortó a la diócesis occidental a continuar abrazando a su pueblo desde una Iglesia cercana y misericordiosa. “No existe una Iglesia autorreferencial y encerrada en sí misma”, expresó al invitar a caminar juntos en comunión y esperanza.

Por su parte, Mons. Roberto O. González Nieves, Arzobispo de San Juan destacó que la celebración no solo pertenece a la diócesis mayagüezana, sino a toda la provincia eclesiástica de Puerto Rico. Recordó que hacer memoria no significa simplemente recordar el pasado, sino descubrir el mensaje que ilumina el presente y el futuro.
El arzobispo también describió con tono emotivo la riqueza espiritual, cultural y humana del oeste puertorriqueño: “Una diócesis donde la creación divina nos habla desde los bellos atardeceres de Rincón… que sabe al café de Maricao, a la dulce china de Las Marías y que en su historia nos habla de María bajo la advocación de la Monserrate”.

La celebración coincidió además con el primer aniversario del pontificado del Papa León XIV, motivo por el cual se elevó una oración especial por el Santo Padre. Mons. González Nieves describió al Pontífice como “un Papa valiente, un Papa profético, un Papa de la paz”.
En medio de aplausos y vítores, la Diócesis de Mayagüez cerró así un año jubilar que no solo recordó su historia, sino que renovó su compromiso evangelizador de cara al futuro. Como expresó Mons. Ángel Luis Ríos Matos: “Que este jubileo no sea solamente memoria del pasado, sino impulso para el futuro”.



