Mi diócesis se levanta
con la cruz como estandarte,
porque amar también es darse
mientras la esperanza canta.
El pueblo no se levanta
si la verdad es herida;
la Iglesia, firme y unida,
sale a anunciar al Señor
con la fuerza del amor
que vence toda caída.
Que resuenen nuestros suelos
la llamada del cristiano,
con el corazón humano
y la mirada en el cielo;
no será jamás consuelo
callar ante la injusticia;
si la verdad nos auspicia,
marcharemos con honor,
defendiendo al Salvador,
la libertad y justicia.
Por Jesucristo luchamos,
Rey eterno y Redentor,
que en la cruz con santo amor
nos redimió a los humanos.
Lucharemos como hermanos
por su Reino y la verdad;
iremos con humildad,
sin temor a la tormenta,
pues la fe nos alimenta
por caminos de unidad.
Por el Papa y su enseñanza,
por la Iglesia universal,
por el bien espiritual
que sostiene la esperanza.
Lucharemos con templanza,
sin tibieza y sin olvido;
hasta el último latido
sea una entrega sin medida,
defendiendo en esta vida
a Aquel que nos ha redimido.
Por la patria que queremos,
por su historia y su destino,
que la luz del Dios divino
guíe siempre lo que hacemos.
Como Iglesia caminemos
sin temor a la opresión,
con coraje y convicción:
Mayagüez, tierra creyente,
que sea tu voz permanente
lucha por la redención.
Decima por Mons. Ángel Luis Ríos Matos



