El tiempo que llamamos ordinario en nuestra liturgia es fundamental, porque nos ayuda a valorizar la vida diaria a través de la Palabra de Dios. Este es el tiempo en donde debemos santificarnos a través de las pequeñas cosas de cada día. El texto de este Domingo (Mc. 1, 29-39), nos muestra a Jesús ejerciendo su misión habitual con sus palabras y sus gestos: “Por la mañana, antes que amaneciera. Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto…”.

Al iniciar esta nueva semana te invito a que descubras lo importante que es para nosotros, los bautizados, entender la necesidad de vivir nuestra vocación y misión con alegría, a través de las cosas pequeñas de cada día.

“Vocación”, significa llamado de Dios. Nuestro tiempo se caracteriza por acentuar una sociedad que se va olvidando de Dios, poco a poco, y por eso, tiene la dificultad de comprender la vida desde la “vocación”, desde el llamado o la misión que Dios nos encomienda a cada uno.

Muchas veces asociamos la palabra “vocación” a la llamada exclusivamente al sacerdocio o la vida consagrada, pero no es así. Todos tenemos nuestra vocación y es importante descubrirla, desarrollarla y ponerla al servicio de la comunidad. Porque estamos llamados, como imagen y semejanza de Dios que somos, sus colaboradores, a ser constructores de una nueva sociedad a través de nuestro trabajo y servicio. Tampoco debemos olvidar que nuestra vocación específica, la que tenemos cada uno, cuando servimos con alegría nos plenifica. Porque los cristianos entendemos que esta es una llamada de Dios, e implica siempre una misión. Toda tarea hecha con vocación, implica no solo el hacer sino el mismo ser de cada persona, y debe servir al bien común.

Hoy más que nunca necesitamos desarrollar la convicción de que cada vida es útil, está cargada de sentido, y tiene razón de ser. Y es importante que te des cuenta de eso.

Hoy el Evangelio, nos muestra a Jesús en su misión habitual, orando, predicando con gestos y palabras sencillos. Tú también puedes hacer lo mismo, por eso, te invito a que desde las cosas pequeñas que realizas cada día intentes buscar ser instrumento alegre del anuncio del Reino. ¿Te animas?

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