El Evangelio de este domingo nos presenta uno de los signos más conocidos de Jesús: la multiplicación de los panes. Un relato que contiene una profunda enseñanza sobre el corazón del Buen Pastor y sobre la misión de la Iglesia.
Todo comienza con una frase que revela el corazón de Cristo: “Al desembarcar, vio una gran multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos”. La compasión es el punto de partida de toda acción pastoral. Jesús no permanece indiferente ante él; se acerca, escucha, sana y alimenta.
Ese mismo corazón compasivo es el que la Iglesia pide para cada obispo. En pocos días nuestra diócesis vivirá un momento de gracia con la ordenación episcopal y el inicio del ministerio pastoral de Mons. Geraldo Ramírez Torres, noveno Obispo de Ponce. El Señor nos concede un nuevo pastor llamado a transparentar la compasión de Cristo entre nosotros.
Nuestra diócesis llega a esta nueva etapa con sus alegrías y desafíos: comunidades vivas, familias generosas, presbíteros y diáconos entregados, religiosos fieles, jóvenes con deseos de servir, pero también con limitaciones, preocupaciones y heridas. El Señor no nos pregunta cuánto tenemos; nos invita a ponerlo todo en sus manos.
Todo obispo es, ante todo, servidor de la Eucaristía. Desde ella nace la comunión de la Iglesia, se fortalece la misión y se alimenta la esperanza del pueblo de Dios. La diócesis no vive de estrategias humanas, sino del Pan de Vida que Cristo continúa ofreciendo.
Por eso, al prepararnos para la ordenación episcopal, este Evangelio nos invita a vivir tres actitudes fundamentales:
- Orar intensamente por nuestro nuevo obispo, para que tenga un corazón semejante al de Cristo, lleno de misericordia, cercanía y fortaleza.
- Caminar en comunión, acogiendo con disponibilidad este nuevo tiempo de gracia que el Señor regala a nuestra Iglesia diocesana.
- Ofrecer nuestros cinco panes y dos peces, es decir, nuestros talentos, nuestro tiempo, nuestra oración y nuestro compromiso pastoral, para que Cristo siga haciendo fecunda la misión.
Que María, Madre de la Divina Providencia, patrona de Puerto Rico, a quien en Ponce invocamos como Ntra. Sra. de Guadalupe acompañe a Mons. Geraldo Ramírez Torres al iniciar su ministerio episcopal. Que ella le enseñe a mirar con ternura, a servir con alegría y a conducir esta Iglesia con la mansedumbre y la firmeza del Buen Pastor.



