Diócesis de Mayagüez continúa en la Ruta de la Fe “Haciendo memoria histórica de las Huellas Consagradas”

La Diócesis de Mayagüez fue creada por el Beato Pablo VI el 1ro de marzo del año 1976, por la Bula “Qui Arcano Dei”. Casi cuarenta años de una historia en la que muchos han dejado las huellas de fe. La primera presencia cristiana se da en noviembre de 1493, en las aguas que bañan nuestras costas. Cristóbal Colón desembarcó con su gente y tomó posesión en algún punto, todavía no determinado, que corre entre Aguadilla y Cabo Rojo. Por lo general, al desembarcar por primera vez y tomar posesión de las tierras, se celebraba una misa con un Te deum (acción de gracias), lo que implica que la primera misa en suelo puertorriqueño se celebró en tierras de esta diócesis.

Desde sus orígenes, el cristianismo le ha dado una importancia fundamental al martirio o la entrega heroica de la vida en aras de la fe. Los mártires, con su sangre, fecundan la tierra donde va a nacer la Iglesia. En la región del Espinar, territorio del actual municipio de Aguada y muy próxima a la línea divisoria con Aguadilla, unos indios Caribe atacaron y mataron, en 1529, a los Frailes Franciscanos que habían establecido una misión en el 1525. En el lugar se erigió la Parroquia Protomártires la Inmaculada Concepción y el templo fue construido alrededor de las ruinas de la antigua ermita. Actualmente los Frailes Capuchinos están a cargo de la misma. Nuestros primeros y únicos mártires derramaron su sangre en territorio de la Diócesis de Mayagüez.

La hoy Basílica-Santuario de Nuestra Señora de la Monserrate comenzó como una pequeña ermita en un monte, a raíz de un milagro que ocurrió hacia finales del siglo XVI, aproximadamente entre 1580 y 1590. Un toro atacó a un colono, quien invocó a Nuestra Señora bajo el título de la Monserrate, esta apareció con su hijo en brazos y el animal cayó sobre sus patas delanteras, salvándose el cristiano. Muy pronto, comenzaron a llegar peregrinaciones en agradecimiento y, poco a poco, se fue formando un pueblo debido a la fama del milagro. Hormigueros es el único municipio cuyo surgimiento se debe a la llegada de gente agradecida por los favores celestiales recibidos. La fama del lugar fue tanta que, en el 1720, el Obispo Fray Fernando de Valdivia y Mendoza, de la Orden de San Agustín, declaró la ermita hormiguereña como Santuario Nacional. Es el primero y más antiguo en la Isla con ese título.

Dos obispos de mucha importancia en nuestro desarrollo histórico han hecho del Santuario lugar de consuelo espiritual y emocional movidos por su devoción a la Monserrate. El primero fue Monseñor Juan Alejo de Arizmendi y la Torre (1765-1814), primer obispo puertorriqueño, que comenzó su agonía en la Casa de Peregrinos y pidió ser enterrado en el Santuario, lo que nunca se hizo. El segundo, Monseñor Antulio Parrilla Bonilla, SJ, quien en sus últimos años acudía todos los fines de semana al santuario ayudando en las liturgias y dando consuelo espiritual a las almas.

De las únicas dos Basílicas Menores que existen en la Isla, el Santuario es una de ellas. Ese título es un reconocimiento del Vaticano por la importancia tan grande que tiene un edificio religioso en la vida de un pueblo. Le fue concedido por el hoy San Juan Pablo II en 1998. Además, la Diócesis cuenta con el hospital más antiguo en manos de la Iglesia, el Hospital de la Concepción en San Germán, en el cual laboran las Hermanas de la Caridad. El mismo comenzó en nuestras tierras como un proyecto de la Cofradía de la Concepción en las primeras décadas del siglo XVI, cofradía que se dedicaba al cuidado de los enfermos.

Otro punto importante y muy particular en la Diócesis es la Capilla Porta Coeli del Antiguo Convento de los Dominicos en la Ciudad de las Lomas y cuyos orígenes se remontan hacia el 1606. Con toda razón, Monseñor Ulises Casiano Varga, Obispo Emérito solía decir con mucho orgullo que su diócesis traza la ruta de la fe de manera muy particular, porque esa fe tuvo sus inicios en territorio de esta nueva, pero a la vez antigua, Diócesis de Mayagüez.

Es deseo de nuestro Obispo Mons. Álvaro Corrada del Río, SJ que al celebrar el Año de la Vida Consagrada hagamos memoria histórica y recordemos las Comunidades Religiosas, Institutos de Vida Apostólica y Sociedades de Vida Fraterna que desde el silencio han forjado la vida de fe de nuestro pueblo. Iniciaremos una sección llamada “Huellas Consagradas” en la que conoceremos los rostros y proezas de tantos hombres y mujeres en vida consagrada que en su paso por las costas del oeste, han dejado huellas en el caminar de fe de nuestra Diócesis de Mayagüez.

Sor Ma. Andrea Falconer, OP
(Información tomada de la diocesisdemayaguez.org)
Facebook: Medios de Comunicación Mayagüez
Twitter: @mecomayaguez

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