Desde siempre Jomar García Arroyo disfrutó del deporte, ya que como él mismo admitió nunca puede estar quieto. Fue por eso que, a su entrada a la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, se planteó la posibilidad de pertenecer al equipo de atletismo, lo que a su vez le permitiría ser becado.

Gracias a su talento, consiguió el pase al equipo de atletismo como velocista. Actualmente, entrena y compite en los 100 y 200 metros, así como en los relevos de 4 x 100 y 4 x 400 metros. Sin embargo, lo más importante para este joven de 22 años, presto a graduarse de contabilidad el año entrante es cómo el deporte lo llevó nuevamente a Dios.

“Cuando empecé, iba a la iglesia, pero era un cristiano frío. Era parte del mundo y hacía las cosas como no se supone. Como para mi segundo año de universidad vi como que me estaba estancando en el atletismo”, contó. Hasta que un día se cuestionó: “¿Y si lo que me hace falta es Dios?”.

Decidido a acercarse más al Padre, no solo se dio una oportunidad con Él, sino que cambió su estilo de vida “mundano y pecaminoso” y poco a poco “el Señor me fue mostrando el camino que quería que tomara, hasta que cambió mi vida por completo”. Desde entonces, predica el Evangelio y sirve en el equipo de retiros Padre Nuestro.

“Desde ahí vi que las cosas empezaron a cambiar, no solamente en el atletismo, sino en mi familia, en todos los aspectos. Todo empezó a fluir un poco mejor. Cada meta y objetivo que me proponía para la gloria de Dios, lo cumplía. Me di cuenta que realmente lo que me faltaba era Dios, a quien tenía a un lado cuando en realidad quería que lo pusiera en primer lugar”, confesó.

Hoy día, la pista no es solo el lugar donde entrena con sus compañeros. También es el lugar donde trata de “predicarles la Palabra y llevar ese poquito de lo que Dios me enseñó”.
Ante la pregunta de qué significa para él el atletismo combinado con la fe, respondió que“podría decir que realmente sin Dios no vas a poder lograr ninguna meta que te propongas en la vida”. Agregó que: “Hay gente que sus talentos los pueden llevar a grandes cosas, pero cuando llegas hasta cierto punto y no das más, es porque necesitas algo más. En mi caso mejoré cuando decidí buscar de Dios”.

Por los pasados 2 años, logró estar entre los mejores ocho corredores entre todas las universidades de Puerto Rico, en la final de los 100 metros en las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) celebradas en Ponce. “Realmente eso para mí ha sido un privilegio que Dios me ha dejado cumplir”, comentó. Según dijo, su mejor marca en los 100 metros fue de 10.82 segundos.

Convencido de que en definitiva “el deporte fue lo que me acercó a Dios”. Sobre su cambio, también compartió que: “El Jomar de antes era uno orgulloso, egoísta, hipócrita que se interesaba por estar bien él nada más. El Señor cambió esas actitudes en mí y ahora soy una persona que vigila no solo por su bien, sino por el de las personas que me rodean. Antes mi vocabulario no era el mejor y eso lo he cambiado al 100 %. Cuido bien cómo me expreso y cómo hablo. El de ahora pone a Dios en primer lugar y el de antes recordaba a Dios cuando le sobraba tiempo”.

A los jóvenes que, como él, recién emprenden su camino, les aconsejó que: “En la calle y en el mundo se disfruta, esa vida de joven atrae mucho, pero no es la vida que el Señor quiere para nosotros. Yo me di cuenta, quizás tarde, pero lo importante es que pude rehacer mi vida. Así mismo como se disfruta en el mundo, así mismo se disfruta en las cosas de Dios. Yo disfruto cada vez que veo cuando un alma se convierte a Cristo y el Señor la rescata del mundo”.

Como parte de sus planes futuros espera graduarse en mayo 2020 junto a lo que será el último año de competencia. Luego buscarse un trabajo, y en la medida que pueda, casarse y hacer su vida.

“Sin Dios no se puede, sé que hay personas que no creen, quizás no le sirven, pero los invito a que se den la oportunidad. Estoy seguro que si lo hacen, Él no les fallará. Si no tienen con quien hablar se pueden comunicar conmigo, estoy ahí para ayudarlos. Hay gente demás llevando el Evangelio, solo hay que buscar. Dios los está buscando en el mundo para rescatarlos y llevarlos a su mies”, precisó. ■

Nilmarie Goyco Suárez
Twitter: @NilmarieGoycoEV
n.goyco@elvisitantepr.com

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here