Nuestra identidad de seres en el tiempo, en anhelos de la eternidad, nos provee una oportunidad de vaciar nuestras tinajas de logros, aciertos y naufragios del 2015 en el nuevo año que comienza. Es dentro de un tiempo determinado que echamos nuestra red personal para atraer lo bueno, lo justo, lo desconocido. Esas pescas milagrosas y otras misteriosas, señalan a la realidad vital, a una vocación de transeúnte que devela el hoy y el mañana de luz.

Cada acción humana entrelazada con el amor y la piedad, contiene rasgos de una eternidad en flor. Marcados por la categoría eternal reincidimos en la búsqueda continua de un Dios que sale al encuentro, que no duda en develar su misericordia infinita. En el marco de la mendicidad del ser que anhela la estadía con Dios, nos extasiamos en los detalles de la gracia divina, salvaguarda de una atracción imperecedera.

Nuestro marco de referencia está íntimamente ligado al drama de mal en el mundo. Palpamos el desenfoque que abruma y desgasta, el desbarajuste de los poderes establecidos. Toda la situación de frenesí institucionalizado y de la vanidad como oferta abierta, establece su dominio y su colindancia siempre en revuelo.

El tiempo somete a su antojo y libera si escudriñamos la voz de Dios en medio del ruido y de las fantasías. Cada ser humano se alarga en minutos, horas, días y años y se une a la poesía de Dios que afirma la paz, la justicia, la misericordia y la alegría. Descubrir la amplia gama de bienes primaverales de un Dios, ávido de abrazos, es entrelazar tiempo y eternidad, adherirse a una voluntad que no decae, ni se amilana ante las propuestas de lo rutinario.

Hay que construir el mundo desde la perspectiva de un andamiaje de tiempo y espacio y elevar el corazón en cada logro y éxito. El ser humano tiene la encomienda de recrear el mundo desde sus cimientos y garantizar una tierra nueva para las futuras generaciones. Por eso tierra y cielo deben estar unidos, en una perspectiva amplia y luminosa.

Es tiempo de recordar la aventura humana en sus logros y fracasos. El año 2015, cúmulo de escalofríos y realidades dolorosas, queda como una experiencia para enderezar los caminos. El año 2016 recogerá todo ese latir de vida y muerte, luces y sombras, éxitos y fracasos. Continuamos dentro del misterio…

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