El Buen Mozo… como yo le decía ha partido al cielo. Padre Víctor Pérez Avilés, sacerdote dominico nació en Toa Alta hace 82 años. Se fue con la satisfacción que felizmente sentía San Pablo en la Segunda Carta a Timoteo (4, 7) “[…] he combatido el buen combate […] he completado mi carrera me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, Justo Juez, me otorgará en aquel día!”.

“Ya no escucharemos más […] ¡pues! […] ¡pues!”. Así comenzaba su saludo antes de cada homilía mirando a la feligresía con una sonrisa espontánea y decía: “Hoy tomé el café negro pero solo me comí medio guineo”. “Recuerden llevarse el boletín parroquial para repasar las lecturas de este domingo para que las mediten durante la semana”. “El Visitante en la página 10 tiene un artículo bien interesante”.

Otros rasgos característicos de él fueron: su sonrisa alegre y sincera, su mirada franca y limpia. Según sus familiares y hermanos frailes nunca dijo palabras soeces ni humillantes. Era un ejemplo de santidad para los que lo conocimos. Cuando bajaba en procesión hacia el altar los monaguillos y los diáconos a veces llegábamos solos porque P. Víctor siempre le daba un empujoncito a alguien con el hombro o saludaba con cariño a los más pequeños jugándole una bromita.

A pesar de su edad no le gustaba que lo llevaran a ningún sitio, prefería viajar solo. Varias veces lo vi colgando el rosario cuando se estacionaba.

Le gustaban los cigarros de los gordos y jugaba dominó como un experto.

P. Víctor Pérez Avilés un sacerdote que se gastó como “cabo ‘e vela” en el servicio a Dios y su Iglesia. Nunca decía que no cuando lo buscaban para ir al hospital a ungir un enfermo. Cuando llegaba temprano a la celebración se sentaba frente al Santísimo siempre dispuesto al buen consejo, orientación o confesión. No estará más con nosotros pero vivirá por siempre en nuestros corazones. No lo perdimos, lo llamó Papito Dios a su reino.

Padre Obispo Rubén celebró la misa de difunto. Sobre su féretro se colocó la casulla y la estola con el signo de los Dominicos, el Evangelario, las constituciones de los Dominicos y la bandera de Puerto Rico.

Abrazo fraterno P. Víctor. ¡Con su bendición nos quedamos!

(Rev. Rafi Vargas DP, HDP, HDD  | Diácono Permanente, parroquia Nuestra Señora del Rosario )

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