El pasado domingo, 11 de diciembre de 2016, la Comunidad de la Concatedral Dulce Nombre de Jesús en Humacao celebró su Vigésimo Tercer Festival Comunitario con el lema: Orgullosos de ser puertorriqueños en la Misericordia del Padre. Con la alegría que engalana este tiempo de Adviento, el Pastor y Guía de la Diócesis de El Yunque, Mons. Eusebio Ramos Morales, se unió a esta festividad al presidir la Santa Misa. Le acompañó P. Víctor Santiago Mateo, rector de la Concatedral y los diáconos Felipe Quiñones y Héctor Velázquez y con ellos, niños y jóvenes de los Servidores del Altar.

Con júbilo y gozo antes de iniciar la celebración de la Sagrada Eucaristía, tres jóvenes vestidas de jibaritas entraron por el pasillo central de la nave de la Iglesia al ritmo de la música típica de nuestra tierra borincana, en acción de gracias al Señor por el festival. Acto que provocó en Monseñor Eusebio, y a los presentes un fuerte y sonoro aplauso: “Gente linda de Dios, esto es los que nos identifica como Pueblo, cantemos y alabemos al Señor con nuestros talentos de nuestra Madre Patria, hay que retomar nuestras tradiciones y raíces que enriquecen nuestra cultura”. Siguiendo con ese mismo entusiasmo expresó: “Todo el Pueblo de Dios está de fiesta, al celebrar el Vigésimo Tercer Aniversario de la Concatedral, este tiempo de Adviento donde acogemos a Jesús, tenemos que mantenernos firme con esperanza y con alegría para levantar a nuestro País”.

Monseñor aprovechó la oportunidad para agradecer a los pioneros del Festival Comunitario que han hecho realidad 23 años de experiencia y testimonio de fe y entrega en la Concatedral, ellos son: Juvencio Laboy, Ramón Ortiz, Rafael González, Beatriz Lozada, María López Dolores y la virgen consagrada Nilda Velázquez, esta última recibió un sonoro aplauso.

Luego de la Liturgia de la Palabra y proclamación del Santo Evangelio, Mons. Eusebio en su homilía, resaltó los valores y las tradiciones que enriquecen a nuestro pueblo: “Por eso quiero reconocer aquí frente a todos ustedes, pueblo de Humacao a estas generaciones y aquellas que han convertido el Festival Comunitario en un lugar de centro familiar, como testimonio de fe, en la exaltación de los valores, nuestras raíces, al jibarito que en las mañanas se levanta a ganarse el pan de cada día”.

Aprovechando la ocasión, Monseñor invitó a los fieles a reflexionar si verdaderamente en la familia puertorriqueña estamos viviendo en comunión y solidaridad el uno con el otro: “hoy más que nunca nos urge tener una comunión íntima con el hermano y hermana que sufre, porque aquel que ha tenido que salir del País para poder echar adelante a su familia, por el anciano que ahora vive más solo que nunca, por la falta de servicios y atenciones a los enfermos y desamparados”.

Añadió con voz profética: “Gente donde está la verdadera razón del Pueblo del Dios, es compartir, es vivir la alegría, es trasmitirla acogiendo al necesitado, ser solidarios unos con otros, no podemos continuar con esa indiferencia que nos está matando, a tal punto que las tradiciones que nuestros Padres nos enseñaron van poco a poco muriendo”, y a viva  voz dijo: “¡NO!”.

Resaltando la Palabra proclamada, Monseñor explicó, porqué se escogen y se usan pequeños signos en la Iglesia especialmente en este tiempo de Adviento y la Navidad. “Por eso este signo de la familia, es un gesto que nos va mostrando lo que significa la familia misionera, la familia que quiere como Juan Bautista, anunciar a un Cristo Vivo, mensaje de salvación”.

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Al finalizar su mensaje, el Obispo Eusebio le recordó a la Comunidad Concatedralicia “que es tiempo de acoger a Jesús que nace en Navidad y en nuestros corazones, a ser verdaderos misioneros”. Nuevamente con voz enérgica y entusiasta dijo: “Puerto Rico necesita discípulos misioneros en cada familia, que haya deseo de testificar a Jesús con alegría, con pasión, llenos de fe y esperanza. Esa es la Iglesia Viva, del Pueblo de Dios que transforma este País”, concluyó.

En la Liturgia de la Ofertorio, la Pastoral de Catequesis Familiar Integral como parte de nuestras raíces, iba presentando varios personajes de nuestra cultura entre ellos; el jibarito agricultor con saco en mano, unos niños con varias palmas de caña de azúcar, el sonido de los instrumentos típicos con el cuatro, el güiro, la guitarra y hasta los palitos de madera, un niño con el cajón del limpia botas, momento oportuno que dio paso al reconocimiento del trabajador sacrificado, un grupo de músicos representando las famosas parrandas y trullas de campo adentro, y finalmente el Pan y el Vino entregadas por la representación de la familia puertorriqueña.

Antes de la bendición final, Monseñor Eusebio invitó a los homenajeados a pasar al frente y presentarlos formalmente a la comunidad. Momento en que la feligresía se puso en pie y comenzó a aplaudir, mientras iban siendo llamados por sus nombres. El Obispo agradeció a todo el equipo timón del festival comunitario por mantener viva la actividad comunitaria. El Sr. Juvencio Laboy como parte de los homenajeados dijo: “Esto no fue una iniciativa nuestra, sino del pueblo católico, que vive y celebra con alegría sus fiestas y tradiciones. Le damos las gracias a Monseñor Eusebio por siempre apoyarnos y estimular a que esta actividad llegue hoy a tantas familias. Nuestro propósito principal es honrar a Dios con nuestro trabajo y este esfuerzo y sacrificio por años es muestra que ha valido la pena”. Una que no pudo contener su entusiasmo fue Nilda Velázquez, luego que el Obispo orara por ella imponiéndole las manos. Dijo: “Ciertamente es un momento glorioso porque por muchos años hemos trabajado desde aquí la Parroquia y agradezco a Dios la oportunidad de servir a mi gente linda de Humacao y a Monseñor porque desde que fue Párroco nos ha mostrado su cariño y respeto”.

Al finalizar la celebración, Monseñor Eusebio pasó al área de la tarima donde hizo entrega a los homenajeados y a quienes se les dedicó el Festival Comunitario. La actividad contó con la animación de los jóvenes Jay Laboy, Emanuel Laboy y Sebastián López, este último a pesar estar limitado a la silla de rueda por su condición, no se inmutó a declamar unas décimas y un pie forzado con el cantante Harold Pratts y su Jíbara Banda ante la algarabía y gozo de los parroquianos. Cerca de 500 personas se deleitaron con los bailes y la participación de los artistas entre ellos: Nino y su Mundo Musical, Batucada VSP, Kevin Armando y su Orquesta, Alex Croatto y Harold Pratts y Jíbara Banda. Además, la degustación de comensales gastronómicos preparados por los movimientos y pastorales de la Concatedral, la exposición de obras artísticas confeccionadas por los artesanos humacaeños y eventos para los niños.

(Vicaría de Comunicaciones)

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