Tras el feroz paso del huracán María el pasado mes de septiembre, el Instituto para el Desarrollo Integral del Individuo, la Familia y la Comunidad (IDIFCO) en La Trocha de Yauco se ha convertido en un faro de esperanza y acción social para las comunidades yaucanas. El centro que impacta usualmente a jóvenes y familias abrió sus puertas para responder a la crisis posterior al ciclón.

Sor Virgenmina Morell Martel, directora de IDIFCO en Yauco, explicó que luego del temporal, además de los trabajos usuales, la prioridad ha sido asistir a la gente en las comunidades con agua, alimentos, artículos de primera necesidad, acompañamiento y hasta “hemos llorado con ellos”. IDIFCO ha puesto su cocina al servicio de la comunidad y se ha convertido en centro de acopio. Han preparado más de 1,400 comidas calientes para las comunidades de Yauco y pueblos limítrofes. Esto gracias al fiel equipo de voluntarios que asisten a la institución. Al terminar los vientos salieron a las comunidades para las visitas de amor, para identificar necesidades y prestar ayuda.

“Como religiosa ha sido un momento para intimar más con Dios, para buscar su fuerza, misericordia, bondad y ternura. Esta circunstancia nos puede ayudar a crecer en el amor al prójimo. He llorado también porque el dolor de mi hermano es mi dolor. Las hermanas y voluntarios no nos hemos detenido. En tantos seres humanos ha surgido un brote de amor y ternura al prójimo. Al llevar una compra, antes de recibir algo, dicen: ‘Mire a mi vecino a ver si él necesita’”, articuló Sor Virgen.

IDIFCO ofrece servicios múltiples integrados, como trabajo social y psicológicos. En su oferta a jóvenes y niños hay diversidad de cursos y talleres cuyo fin es el adiestramiento, la autogestión y el autoempleo. Repostería, computadoras, costura y artesanías son parte de la oferta. Los sábados cuentan con el proyecto Aprendo y Progreso (APRO). En APRO los jóvenes aprenden soldadura y construcción, como instalación de lozas, azulejos y otros. Y tienen la oportunidad de aprender música, con instrumentos como piano, guitarra y percusión. El único requisito es que los jóvenes se mantengan activos en la escuela o universidad. Así IDIFCO emprende la tarea de fomentar el desarrollo de los estudiantes de Yauco y pueblos limítrofes. Cabe destacar que no se discrimina por credo religioso.

Dan la milla extra

Un buen equipo de damas y religiosas a la mesa dieron fe de la auto gestión. Confeccionaban los tradicionales pasteles con el fin de allegar fondos para la institución, suplir el centro de acopio y continuar las labores que realizan en favor de las comunidades más afectadas. La religiosa, con delantal puesto, aclaró que IDIFCO es una organización sin fines de lucro, auspiciada por Fondos Unidos, Fundación Banco Popular y una cantidad limitada de fondos legislativos. No obstante, son muchos los gastos, las labores que realizan y regularmente llevan a cabo distintas actividades. Por el ciclón no habían podido realizar ninguna venta o actividad de recaudación de fondos. “Esperamos tener una venta de pasteles. Ya la gente los espera. Tenemos que levantar nuestro jardín y vivero porque allí los niños aprenden a sembrar”, especificó Sor Virgen.

Como la religiosa menciona, de aquel vivero dividido por áreas que en los pasados meses podía apreciarse desde la carretera por sus frutos abundantes hoy solo quedan dos plantas que sobrevivieron la embestida de los vientos huracanados. “Hay que sembrar y reforestarlo nuevamente”, exclamó. Esto para que los niños tengan la oportunidad de aprender la auto sustentabilidad.

Si algún bienhechor desea unirse a los esfuerzos o colaborar con el centro de acopio de IDIFCO, institución sin fines de lucro que sirve a niños, jóvenes y adultos, familias y comunidades lo puede hacer comunicándose a los siguientes números: 787-856-1573 o 787-267-3806.

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