(Primer mensaje del Obispo Electo de la Diócesis de Ponce durante la Conferencia de Prensa)
“Quédate con nosotros”, (Lc.24,29)
Hermanos y hermanas en Cristo, servidor:
Con profunda emoción y con un corazón lleno de gratitud me dirijo por primera vez a todos los que componen esta, nuestra querida Diócesis al sur de nuestra tierra borinqueña, la Diócesis de Ponce. Después de haber recibido el nombramiento que el Santo Padre, el Papa León XIV, me ha confiado para servirles como su nuevo Obispo, mis primeras palabras son de una sincera acción de gracias a Dios nuestro Señor. A Él, porque conduce con sabiduría y amor la historia de su Iglesia, le doy gracias por el don de la vida, el don de mi amada familia, por el camino vocacional que me ha permitido recorrer y por esta nueva misión que hoy pone en mis manos. Reconozco con humildad que todo ministerio en la Iglesia es antes que nada una manifestación de la bondad y ternura entrañable de Dios, nuestro Padre. A la vez, una llamada a servir, nunca a ser servido.
Debo confesar que este nombramiento me ha tomado por sorpresa. Hoy sigue resonando en mí el evangelio del pasado domingo: “No tengan miedo” (Mt 10, 26-31). Consciente de mis limitaciones, de mis fragilidades, de mis insuficiencias, acepto esta misión apoyándome únicamente en la gracia de Dios. Mi esperanza está puesta en Jesucristo, Buen Pastor, que nunca, nunca, nunca abandona a su rebaño y que continúa guiando a su Iglesia a través de los tiempos.
Deseo expresar mi cercanía a esta amada Iglesia diocesana de Ponce, especialmente a mis hermanos presbíteros, primeros colaboradores en la misión evangelizadora. A los diáconos, religiosos, religiosas, a los seminaristas, a los agentes de pastoral, movimientos apostólicos, a todos los que componen el Colegio Sagrado Corazón, y a todos los fieles de las comunidades, sin olvidar a los enfermos, ancianos, jóvenes, y niños. Pero, de una manera muy especial, deseo agradecer a mis queridos hermanos privados de la libertad.
Llegamos a un momento nuevo en la historia de nuestra Diócesis, esto luego de participar del Sexto Congreso Americano Misionero y del Centenario diocesano. Nos encontramos ante un acontecimiento providencial para renovar nuestra fe, fortalecer nuestra comunión y reavivar nuestro compromiso misionero, en comunión, siempre con el Santo Padre y su Magisterio. Cristo Jesús nos invita a caminar juntos, como iglesia sinodal, escuchándonos mutuamente, respetándonos, sanándonos, amándonos, discerniendo y respondiendo con generosidad a los desafíos de nuestra realidad actual.
Desde lo más hondo de mi corazón, deseo animar a toda nuestra amada Dióceis de Ponce, a sus campos, barrios, ciudades y playas; sin dejar de mencionar a la comunidad que me vio nacer, a la parroquia de Nuestra Señora de la Divina Providencia, asistida por la comunidad marianista, concretamente el barrio Ortiga, entre los campos de Villalba y Orocovis, lugar en donde se gestó mi fe y mi vocación, a vivir esta nueva etapa con esperanza; una esperanza fundada en la certeza de que Dios permanece siempre fiel a sus promesas. Él ha acompañado a esta Dióceis a lo largo de su historia centenaria, y seguirá haciéndolo en el presente y en el futuro.
Quiero caminar con ustedes como un hermano y Pastor. Pido al Señor y a la Santísima Virgen María, que seamos una familia en donde todos nos sintamos amados, valorados y llamados a participar en una misma misión evangelizadora. Les ruego que hagan de la oración el fundamento de este camino que iniciamos unidos. Cristo dijo: “Sin mí nada pueden hacer”, (Jn 15, 5), y San Pablo nos recuerda que “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil 4, 13).
Hermanos y hermanas; pongamos este nuevo tiempo bajo la protección amorosa de Santa María de Guadalupe. Que Ella nos enseñe a escuchar la Palabra de Dios, a confiar plenamente en sus designios y a responder con generosidad a su llamada.
Cristo Jesús, “quédate con nosotros” (Lc.24, 29). Quédate con nosotros, Señor. Dios les bendiga, siempre, siempre. ¡Que viva Jesús! ¡Que viva María! ¡Que viva el Papa León!
Mons. Geraldo Ramírez Torres
Obispo Electo de la Diócesis de Ponce



