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San Juan Bautista y el escudo de Puerto Rico

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El 24 de junio celebramos la solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, patrono de nuestro país, de la Arquidiócesis y de nuestra ciudad capital. Es una buena ocasión para destacar la relación que tiene este santo con nuestra patria, y descubrir a la vez el significado religioso del Escudo de Puerto Rico.

El Rey Fernando de Aragón y Regente de Castilla, en nombre de su hija la Reina Juana que estaba incapacitada, otorgó el escudo el 9 de noviembre de 1511 a la nueva tierra conquistada y colonizada por Juan Ponce de León, que los Indios Taínos llamaban Borinquen, y que Cristóbal Colón había nombrado al descubrirla: “Isla de San Juan Bautista”. El Decreto Real lo describe así en el español antiguo de la época:

un escudo verde y dentro de él un cordero plateado encima de un libro colorado e atravesado por una bandera con una cruz e su veleta como la trae la devysa de Sanct Joan e por orla castillos e leones e banderas e cruzes de Iherusalen e por devysa una F. e una Y. con sus coronas e yugos e flechas e un letrero a la redonda de la manera siguiente: Joanne est nomine jus.

El escudo otorgado lleva símbolos históricos, culturales y religiosos que caracterizan su origen español y cristiano. Hoy día lo describimos así: En el centro, en campo de sinople (verde), aparece un cordero (Jesús, Cordero de Dios, portando la bandera simbólica de la Resurrección) recostado simbolizando dominio sobre un libro, el libro de la historia que solamente el Cordero puede abrir y descifrar, y del que sobresalen los siete sellos descritos en el Apocalipsis (Ap. 5, 1-14). Este es un símbolo heráldico común para simbolizar a San Juan, porque fue él quien proclamó al ver a Jesús que se le acercaba para ser bautizado en el Río Jordán: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn. 1, 29).

En el campo principal también se encuentran una corona real, abierta, en señal de la autoridad y jurisdicción de quienes gobernaban al ser descubierta la isla. En la parte izquierda aparece la inicial “F” de Fernando el Católico, rey de Aragón y Sicilia, y a la derecha “Y”, inicial de Ysabel (reina de Castilla y León)2. Bajo las iniciales aparecen el yugo y las flechas, símbolos de unidad, que representan la unión de los Reyes Católicos y sus respectivos reinos, fundamento de la España de hoy.

Al campo principal lo rodea una bordura que se compone de 16 piezas que se alternan en representación de cuatro entidades: En primer lugar, en campo de gules (rojo), un castillo de oro, en representación de Castilla. En segundo lugar, en campo de plata, un león, cuya representación más correcta es de púrpura escarlata, aunque también acostumbra a mostrarse en gules, y simboliza a León (que junto a Castilla hacían la Corona de Castilla. La siguiente posición muestra una bandera, que puede significar la Corona de Aragón, a fin de poder complementar la anterior referencia a la Corona de Castilla. La última serie muestra la cruz de Jerusalén, que es de oro sobre campo de plata y símbolo del Reino de Jerusalén, reclamado por el rey Fernando el Católico como parte de su herencia siciliana.

En la punta del escudo se encuentra inscrito en latín el lema: “Joannes Est Nomen Ejus” que significa: “Juan es su nombre“, una cita bíblica que alude a lo escrito por Zacarías, padre de Juan, cuando estando mudo le preguntaron sobre qué nombre le pondría a su hijo (Lc.1, 63).

Entendemos que el cordero en la parte central del escudo no es cualquier cordero, este cordero, representa a Cristo Resucitado, manso y humilde de corazón, victorioso sobre la muerte. Él es el que está en el centro del escudo, el Alfa y la Omega (principio y fin) de la historia. No se puede decir que es un cordero “eñangotao’” o derrotado. Es el Cordero triunfante que le da significado a la historia del mundo; el que ha vencido el mal y ha sido elevado por su obediencia al Padre. De Él dice San Juan Evangelista: “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único para que todo el crea en Él no perezca sino que tenga la vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo por medio de Él (Jn. 3, 16-17).

La relación entre el nombre original del nuestra isla, el santo patrón y el Cordero queda establecida. Cuando en 1492 Colón nombró a la isla recién descubierta solamente pensó quizá congraciarse con la reina Juana, poniéndole el nombre a la isla aludiendo al santo patrón de la reina. Sin embargo, los heraldistas que 19 años más tarde compusieron el escudo plasmaron en su centro toda una teología del Cordero y de su Precursor. Recordaban las sabias palabras del anciano Simeón cuando dijo de Juan:

Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo pues irás delante del Señor a preparar sus caminos, para anunciar a su pueblo la salvación por medio del perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que están en tinieblas y en sombra de muerte, para dirigir nuestros pasos por el camino de la paz (Lc. 1, 76-79).

Al celebrar nuevamente la solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista este año alabemos al Cordero que está en el escudo de Puerto Rico, el Salvador, y recordemos al precursor, nuestro patrono nacional, pidiendo por nuestra patria en estos momentos difíciles para que nos visite el Sol que nace de lo alto, iluminándonos, para dirigir nuestros pasos por el camino de la paz.

(Alfonso Guzmán, OFM)

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