Si bien la Cuaresma es un momento privilegiado de la Iglesia católica que permite crecer en los valores de Dios y vivir el misterio de Jesucristo a mayor profundidad, para los católicos, debe implicar mucho más que el ayuno y la abstinencia de carne.

Hoy día, donde las opciones nutricionales varían tanto al igual que la tecnología, y donde el tiempo se describe como limitado, con mayor razón se precisa de crear conciencia a la hora de implementar el sacrificio cuaresmal que tiene como fin ayudar a cada cual a mejorar como persona, ayudar a otros y agradar a Dios.

Según Fray Luis Miranda, O. Carm., de la parroquia Santa Teresita en Santurce, abstenerse de comer carne y en cambio optar por comerse un marisco, como por ejemplo una langosta no justifica la abstinencia. “La Iglesia no quiere que hagas eso. La Iglesia quiere que compartas aquello que hace falta. Por ejemplo, este día me quedo sin comer por dar una limosna, es una acción que dice mucho más”, comentó.

Sobre aquellos cuya dieta excluye las carnes, aclaró que: “Estamos en un mundo donde muchas personas son vegetarianas y dicen: ‘No, no, eso no va conmigo’ y sí eso va con ellos también. Hay que salir de nuestro confort, de nuestro egoísmo, de nuestra vida cómoda para darse a los demás. Esa es la esencia del ayuno y de la abstinencia. Entrar en ese desierto espiritual y allí trabajar por el reino de Cristo con sacrificio”.

Subrayó que hay que dejarse llevar por la Palabra que dice: “Misericordia quiero y no sacrificios”. “Hay personas que pueden decir: ‘Guardo mi ayuno y mi abstinencia’ pero puede que se encierren en sí mismos y ahí están fallando al mandato principal el cual es la caridad, darse a los demás”, explicó.

Por eso, para aquellos que aparte del ayuno y la abstinencia deseen realizar algún sacrificio o para quienes no se les ocurre ninguno, a continuación, se presenta una lista de varias ideas que podrán realizar durante este tiempo de preparación. Considere: visitar a los enfermos, visitar la cárcel, si lleva tiempo sin hablarle a una persona, un familiar o vecino reconcíliese, doblar la ofrenda en la iglesia, regalarle una comida a un necesitado, no comer ni realizar aquello que le plazca, madrugar para hacer la oración personal, acostarse más temprano de lo usual, visitar el Sagrario, evitar los chismes, rezar el Vía Crucis, rezar la Corona de la Divina Misericordia. En el caso de que sea muy apegado al celular y a las tecnologías, propóngase desprenderse de esas comodidades por unos cuantos días, o deje de escuchar música en la radio mientras maneja, entre otros.

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