Todos los años se celebra la Misa Crismal, pero ¿sabe lo que realmente ocurre en ella? Esta es una Celebración que hace el Obispo con todos los presbíteros de su Diócesis y es un signo de la unión estrecha de los clérigos con él. La palabra crisma proviene del latín chrisma, que significa unción.

El coordinador de la Comisión Diocesana de Liturgia de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Padre Héctor Rodríguez Villanueva explicó que en esa Misa los presbíteros renuevan sus promesas sacerdotales.

Asimismo manifestó que uno de los propósitos principales de esta Eucaristía es bendecir los óleos que utilizarán los sacerdotes de la Diócesis en sus parroquias durante todo el año. Aclaró que el óleo de los enfermos y el óleo de los catecúmenos se bendicen. A diferencia del Santo Crisma que se consagra y representa al mismo Espíritu Santo. Este es aceite de oliva 100 % puro extra virgen mezclado con perfume.

“El Santo Crisma se consagra porque lleva un perfume especial, se utiliza en el Bautismo, la Confirmación y la Ordenación Sacerdotal porque son estos los Sacramentos que imprimen carácter, que marcan para toda la vida”, enfatizó.

Del mismo modo detalló que la Iglesia establece que la Misa Crismal debe hacerse el Jueves Santo por la mañana, aunque “por motivos pastorales se permite que se haga otro día de la semana, pero antes del inicio del Triduo Pascual. En Puerto Rico lo usual es que se haga el Martes Santo”. Comentó que si por alguna razón la Diócesis opta por hacer esta Celebración el Jueves Santo tiene que ser por la mañana, porque de ningún modo sustituye la misa del Jueves Santo en la noche donde inicia el Triduo Pascual. Admitió que esta Misa debe celebrarse en la Catedral y los invitados principales son los sacerdotes. Sin embargo, también por motivos pastorales se permite que se realice en un lugar más espacioso y se invite a la feligresía.

El también vicario cooperador de la Catedral Santiago Apóstol de Fajardo y la Parroquia María Madre del Redentor de Luquillo, respectivamente, ofreció detalles de cómo se distribuyen los óleos a cada Parroquia. “En la Sacristía un grupo de diáconos envasan los óleos en frascos de 8 onzas debidamente rotulados y se colocan en bolsas resellables”, comunicó.

Por último, agregó que si por casualidad en el transcurso del año a alguna parroquia se le termina cualquiera de los óleos puede pasar al Obispado para recoger más. Advirtió que en el caso de que queden sobrantes del año anterior “se tiene que quemar o ponerlo a arder en la lámpara del sagrario porque todos los años los óleos se renuevan”.

 

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  1. ¡Excelente! Es bueno y necesario que el Pueblo Católico conozca y entienda la razón y el porqué de nuestros ritos y celebraciones.

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