Un auto nuevo, viajar, tener una casa más grande o ganar más dinero, pueden ser algunas de las metas para el Nuevo Año. A continuación, les presento una lista de 11 propósitos que nos pueden ayudar a ser sobre todo, mejor cristiano. Se trata de hacer y asumir ciertas cosas y actitudes, al igual que dejar de hacer y dejar de lado otras tantas.

1. Acérquese más a Dios. Por eso, es importante tomar en cuenta el tiempo de oración y participar de manera más consciente y activa en los sacramentos. También puede practicar la bendición de los alimentos donde quiera que se encuentre.

2. Confíe más en Dios. Si se frustra porque Dios “no le habla”, el primer paso para escucharlo es leer la Biblia. Si se hace con la frecuencia debida será posible escuchar de Él las palabras que necesite. No le exija ni demande favores, pídale que siempre se haga Su voluntad, pues Él sabe cuándo, cómo y en qué medida las cosas sucederán. Dios ayuda y le cuida, pero necesita de su parte y confianza. Este año confíe más en Dios, acepte lo que le envía y actúe en consecuencia.

3. Deje los chismes. ¿Qué tal si como propósito para este año deja de murmurar y mejor mira a su interior cada vez que algo le parezca mal? Al sentir la tentación de murmurar, propóngase cerrar la boca, ver su interior y en justicia decidir qué actitud deben cambiar en usted.

4. Ayude a generar el cambio. A lo largo del nuevo año, haga el firme propósito de que cada vez que algo le parezca malo, piense cómo puede ayudar a corregirlo. Igualmente, ayude al que necesita.

5. No se ofenda por todo ni pelee con todos. Cuántas personas se ofenden porque el mesero no los vio al pasar frente a ellos o se enojan porque el conductor de adelante va lento. Y en consecuencia gritan, insultan, se vengan, y peor aún, ¡se amargan la vida y se la amargan a los demás! Este año propóngase evitar pleitos y riñas. Desarrolle mejor la virtud de la mansedumbre.

6. Sea más laborioso. Trabaje para hacer del mundo que Dios le ha regalado, uno mejor. Crezca como persona, en talento y dignidad. Procure hacer su trabajo con pasión y calidad, recordando siempre cuando Dios puso en manos de Adán el Paraíso que había creado.

7. Sea limpio de corazón. Jesús prometió que los limpios de corazón verán a Dios. Este año que comienza, comprométase a mantener una diversión sana, conversaciones en la línea del respeto y un humor blanco que siempre divierte sin ofender ni contrariar a nadie más.

8. Dedique más tiempo a su familia. Fije bien sus prioridades: Dios, familia y trabajo; en ese orden. El resto, Dios lo dará por añadidura. Disfrute “perder el tiempo” con sus hijos, pues son una de las mayores bendiciones que Dios le ha dado. Basta ya de trabajar horas extras para pagar el cuido, el colegio o querer tener más dinero. Deje atrás ese torbellino que termina por destruir las familias.

9. Disfrute más la vida que Dios le da. En vez de quejarse por todo, es hora de encontrar el lado positivo de las cosas. Busque la mano de Dios en todo lo que tiene y mire a cuántos más les hace falta. Incluso, disfrute sus ratos de enfermedad, pues le dan tiempo para leer aquel libro pendiente y hasta para acercarse más a Dios. ¡Sea feliz!

10. Practique las obras de misericordia. Este es el llamado del Papa Francisco ante el nuevo Año Jubilar de la Misericordia. Son 14 las obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales. Las corporales son: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al extranjero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y las espirituales son: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, consolar al triste, perdonar las ofensas, sufrir con paciencia los defectos de los demás, rezar por los vivos y los difuntos. Que este sea uno de sus propósitos más firmes para este año.

11. Lleve la bendición de Dios. Quienes necesitan de la bendición de Dios, carecen más bien de cariño, de alguien que los escuche, que los ayude, que les dé trabajo o que les dé pan. Procure llevar la bendición de Dios a los demás: con su tiempo, su ayuda, sus manos, sus labios y sus bienes materiales.

(Fuentes: Varias)

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