Como una iniciativa para orientar al pueblo sobre el sano manejo de las emociones y cómo esto puede salvarle la vida, el psicólogo Dr. José Domingo Malavé celebró una orientación psicológica en la parroquia La Resurrección de Ponce el pasado 22 de enero. Luego de la oración, lectura del Evangelio y un mensaje esperanzador del párroco, P. José Carlos Vargas Oliveras, inició la orientación.

Reconocer la realidad

El Dr. Malavé explicó que el miedo es una respuesta natural, pero el miedo en proporciones descontroladas es muy peligroso. “Ha sido fuerte, espantoso, la sensación de morir, que esto no para, que duele mucho, llega el miedo, el terror, el pánico, miedo a quedar atrapado, a lo desconocido, llanto, coraje, ansiedad y paralizarse”. Así el psicólogo y feligrés de La Resurrección describió varias de las respuestas que pueden surgir y salirse de control.

Explicó que lo cierto es que los fenómenos naturales, son necesarios porque en alusión a los ciclos naturales debe temblar para que la energía se libere. Aclaró, esto con el fin de crear conciencia de una realidad natural y geológica. “Esto no es algo que nos persigue o que Dios nos manda, eso no es cierto. Cuando llegan esos pensamientos la mente nos traiciona”, precisó al contrastar con un mundo natural con temblores desde el inicio de la formación del Planeta Tierra. Además, la experiencia de la serie sísmica que aconteció es parte de los fenómenos naturales que van a continuar ocurriendo en distintas partes del mundo a través del tiempo. Por ello, el ser humano convive con el ecosistema, construye y se ajusta a estos entornos como es el caso de los huracanes y ahora pasará teniendo en cuenta los temblores, indicó.

Agradecimientos, enseñanzas y alternativas

Cuestionó: “¿Hay algo que agradecer el día de hoy? ¿Millones, miles cientos murieron? Con una muerte es suficiente, pero hay que agradecer algo, la jamonilla con galletas, algo”. Insistió: “el terremoto pudo enseñar a cada persona” y aunque parezca contradictorio “algo bueno trajo el terremoto”.

Sobre esto último relató como un chico que había pensado en el suicidio por mucho tiempo se le acercó y le contó que durante el temblor encontró una razón para vivir, que mientras apretaba fuertemente la parte inferior de un mueble al ras del suelo aumentaban sus deseos de vivir. “La vida tiene situaciones difíciles, problemas. Hay que observar y ver las alternativas. No siempre son… perfectas, pero siempre hay alternativas”, comentó.

Mente traidora vs. mente saludable

La mente puede ser muy traicionera y tiende a hacer conclusiones falsas, así lo dejó claro el Dr. Malavé. Es entonces que el miedo puede escalar si no se hace lo necesario para controlarlo, puede llegar al pánico y este inducir a errores y accidentes que pudieran ser incluso fatales, según comentó. “Taparse con una sábana no es una solución, hay que verlo que ocurre alrededor-. La mente juega un juego y la realidad la ve como falsa. Empieza a suceder un dialogo interno negativo repetido”, señaló.

Sobre las realidades falsas, aludió al pensamiento de muerte que surge cuando una persona anuncia que tiene cáncer a pesar de qué hay tratamientos. Por ello, “el pánico se alimenta de la mentira” aunque no ocurra lo peor y se pasa por el desgaste de pensar lo más malo. Claro que lo peor es posible, pero no es la única realidad y no necesariamente la más probable. Añadió que estadísticamente es más peligroso guiar en auto que un terremoto y “a nadie le espanta guiar”; es más peligroso un hábito alimenticio alto en colesterol y nadie teme a eso. Por ello, no se trata de asustarse o no, sino poder entender la realidad para reaccionar. Controlar la mente, la respiración y mantener la calma, es sinónimo de control del pánico.

Ofreció consejos prácticos como: mantener la calma, observar, protegerse, bajar al centro de gravedad agachándose, mantener el control en la medida de lo posible, actuar con prudencia, velar por la seguridad y respirar hasta cinco con calma. “No podemos controlar el fenómeno natural o cambiar la realidad, pero siempre podemos cambiar la actitud, la mente”, precisó el Dr. Malavé.

Posteriormente, se realizaron ejercicios de relajación liderados por el psicólogo, oración, medicación cantada y finalmente la bendición de parte del párroco. ■

Enrique I. López López
e.lopez@elvisitantepr.com
Twitter: @Enrique_LopezEV

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