Recibiendo Marta y María a Jesús en su casa, la primera se enfoca en los quehaceres mientras tiene de visita al Maestro y María le contempla. El Señor se da cuenta de esto: “María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán” (Lc 10, 42). Marta estaba inquieta y nerviosa ante la presencia de Jesús y todo lo que tenía por hacer. Sin embargo, no era la prioridad en aquel momento, sino escuchar al Señor o hacer ambas cosas sin perder el enfoque en Jesús. ¿Cómo podemos relacionar el Evangelio dominical con la frase que caracteriza la Orden de San Benito Ora et labora (ora y trabaja)?

En diálogo con El Visitante, el Abad Óscar Rivera, sacerdote benedictino, explicó que la invitación de escucha que Jesús le hace a Marta también nos aplica a nosotros. “Marta también estaba escuchándolo, pero comenzó a concentrarse en lo que estaba haciendo y desatiende a Jesús”, comentó. Igual nos pasa cuando nos enfocamos en nuestras cosas y olvidamos la presencia constante del Señor en nuestra vida. Esto puede pasar incluso hasta en la misma Iglesia. “Se nos olvida escuchar” y nos enfocamos más en “hacer cosas para Dios”.

Ora et labora

Según el portal cibernético de la Abadía de Monjes Benedictinos de Santo Domingo de Silos en España, “el lema Ora et labora (ora y trabaja) se le atribuye a la Orden de San Benito”. Así lo confirmó el Abad cuando expresó que la frase viene de muchísimo antes. Los monjes antiguos practicaban la oración de los Salmos mientras hacían en sus labores diarias y eso se convirtió en un estilo de vida: “orar sin cesar”.

Pero ¿cómo podemos relacionar esto con lo que plantea el Evangelio de Lucas? “Ciertamente, hay que orar y trabajar, y San Benito en la regla pide ambas cosas. Lo importante es escuchar al Señor mientras rezo y mientras trabajo”. Hacer como Marta y también como María: estar atentos a la voz del Señor mientras nos ocupamos de las labores. Sin embargo, “para atender y entender a Dios se necesita un trabajo fuerte de espíritu. ‘Ora y trabaja’ es –y debe ser siempre– una divisa –o un distintivo– del cristiano”, añadió el Abad.

Este pensamiento benedictino aplica también para esta época. El trabajo y la oración pueden complementarse. Una no es más importante que la otra. En cambio, “el trabajo que no sale de un encuentro profundo con Dios pierde su sentido, su gracia y su carisma”. Se puede “escuchar a Dios dondequiera que estés y hacer un momento de interiorización con una pequeña oración”, agregó P. Óscar.

Por último, el Abad también comentó que todos estamos “llamados a escuchar al Señor en nuestro corazón y nuestra vida… acogerlo en nuestro interior, en nuestras comunidades, en los hermanos, que el Señor nos habla a través de ellos, las experiencias y las relaciones”. También hizo la invitación a perfeccionar lo que hizo Marta: “no ofuscarnos en lo que hacemos, sino escuchar al Señor para ver lo que tenemos que hacer, aprovechar las oportunidades para que el Señor nos hable y obre en nosotros”.

Por: Jorge L. Rodríguez Guzmán

j.rodriguez@elvisitantepr.com

Twitter: jrodriguezev

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