Se debate en el Senado de Puerto Rico la aprobación del Proyecto de Ley 184 y 185, cuyas implicaciones atentan, una vez más, contra los derechos y la libertad de los ciudadanos, y que significan, también, una agenda de persecución religiosa, tal como lo expresó el Obispo de la Diócesis de Arecibo, S.E.R. Mons. Daniel Fernández, en una carta que dirigió al Presidente del Senado y a todos los miembros de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, el pasado 25 de febrero.

“¿Es delito ser cristiano en Puerto Rico?”, fue la interrogante que lanzó el Obispo al inicio de su misiva, a través de la cual explicó, con caridad y claridad pastoral, los argumentos de su objeción a los proyectos de ley antes mencionados, y es que sus consecuencias serían de un alcance mayor que el que se puede descifrar a simple vista.

El PS 184 es la llamada Ley Contra la Afirmación de la Heterosexualidad. Desde la Sección 1 hasta la 4, se encuentran las siguientes repercusiones: todo profesional de la salud que quiera ayudar a una persona que, en el ejercicio de su derecho a la libertad e intimidad, quiera reafirmar que su sexualidad está ligada a su biología, perderá su licencia. Además, cataloga como maltrato institucional que las escuelas privadas traten de enseñar que la sexualidad del ser humano está ligada a su naturaleza biológica. Impide, asimismo, que una persona que quiera dejar de sentir atracción por personas de su mismo sexo pueda buscar la ayuda profesional o educativa que desee, mientras exige que se debe ayudar a los que deseen reafirmar su conducta homosexual. Lo mismo, considera padre maltratante al que quiera que sus hijos entiendan su sexualidad a base de la biología y de la complementariedad de los sexos.

Como si ser hombre y ser mujer dependiese únicamente de una autopercepción, esta propuesta anula la realidad biológica del ser humano. Y, como si enseñar, defender y proteger la dimensión natural de los sexos fuera un delito, atropella y amenaza la libertad de cuantos “enseñen algo que es intrínsecamente ligado a la fe, la biología y la razón humana”, según expresó Mons. Fernández.

“La ideología de género no sólo pretende silenciar la fe, sino además imponer la creencia de que el sexo es algo simbólico, de lo que se puede disponer libremente sin consecuencias, siempre y cuando se imponga en toda la sociedad esta manera de pensar y se silencie a los todos los cristianos o a todo el que no esté de acuerdo con semejante creencia, que exige renunciar a la lógica”, añadió.

Por otra parte, el PS 185 que propone la Ley Marcial de Perspectiva de Género, busca privilegiar a las mujeres y a la comunidad LGBTTQ+. Por lo tanto, otorga el derecho a cualquier persona o grupo que se profese defensor de las mujeres y de la comunidad LGBTTQ+, de demandar al gobierno de Puerto Rico si no cumple con la implementación de la perspectiva ideológica de género en el sistema de enseñanza. Así, también, se ordena al Departamento de Educación que incluya la violencia en el noviazgo entre parejas de cualquier orientación sexual e identidad de género en el currículo escolar, y enseñar un trato privilegiado a las mujeres y al colectivo LGBTTQ+.

“En su afán por deshacerse de la heterosexualidad y de todo lo que piensan que la sociedad impuso, obvian todo el fundamento científico del ser humano como ser sexuado e intentan silenciar toda opinión médica que discrepe. Como toda ideología marxista, persigue la religión, encarcela a los creyentes por su fe. Esto no es la defensa de un grupo, es la persecución activa y abierta del otro”, manifestó el Obispo.

Delante de dos proyectos que de alguna manera expresan repudio a la Iglesia, Mons. Daniel dijo: “Nuestra oposición a estos proyectos no se trata de odio a nadie”. Y concluyó haciendo “un llamado a las conciencias de todos los legisladores bautizados en la fe católica” para que sean fieles y coherentes con la Verdad.

 

Vanessa Rolón Nieves

Para El Visitante

1 COMMENT

  1. Excelente defensa de los principios cristianos. Me alegra que el obispo de la diócesis de Arecibo hable tan claro a favor de Dios y el ser humano.

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