La escuela que sirve también como capilla y almacén de medicamentos, ya no será más de zincy piso de tierra. Ahora es una estructura en hormigón de bloque y cemento. A pesar de que la estructura seguirá compartiendo múltiples usos. Al momento, se le añade otra función, servir de refugio ante cualquier fenómeno atmosférico que afecte la zona de Barahona en el pueblo Paraíso en República Dominicana.

Y es que esa es la misión que realizaron los miembros del grupo Misioneros laicos del Redentor que pertenecen a la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes en San Lorenzo. El grupo compuesto aproximadamente por 12 personas entre hombres y mujeres, fueron enviados por su párroco a ese lugar, que queda al sur de la Re- pública Dominicana, casi llegando a la frontera con Haití, para ver de qué forma podían ayudar.

Julio Rodríguez, coordinador del grupo explicó que: “Paraíso es un pueblo costero, pero también hay muchas montañas y es precisamente ahí donde llegan los haitianos indocumentados que salen huyendo de su país. Los dueños de esas tierras le dan el espacio para que construyan una choza y se queden ahí. Ellos siembran, cosechan y se dividen los frutos entre el dueño de la finca y ellos”.

Sostuvo que en el primer viaje fueron a ver las necesidades. Fue entonces cuando se percataron que la escuela que tiene diversos usos estaba construida en zinc y el piso era de tierra. “Vimos la necesidad, hicimos un plan de trabajo y regresamos a Puerto Rico para recaudar fondos y tener el dinero necesario para comprar los materiales. Queríamos construir una estructura más fuerte, que a su vez le sirva de refugio”, comentó. Indicó que tuvieron que ir en cinco ocasiones, para terminar la construcción. Esto porque era necesario recaudar el dinero para la compra de materiales.

Recordó que en la zona tampoco había agua potable y gracias a uno de los dueños del lugar que los ayudó a identificar unas tuberías, construyeron una caja de agua y ahora la comunidad va hasta allí para buscar agua.

Del mismo modo, relató que identificaron personas diestras para que aprendieran la forma de construir de Puerto Rico, porque es diferente a la de República Dominicana. “Le dejamos tareas y esas personas, les enseñaron a otros. Esperamos que cuando regresemos, ellos hayan adelantado algo y seamos más los obreros para acelerar los trabajos”, expresó.

Rodríguez, adelantó que como la zona es tan amplia construirán otra escuela que sirva como capilla y refugio. Esperan iniciarla en febrero del 2020. Ahora trabajan en la recaudación de fondos en la parroquia mediante rifas, ventas de almuerzo, pasteles y todo lo que se les ocurra para seguir ayudando a estas personas necesitadas.

De otro lado, esa misma parroquia cuenta con otro grupo, las Caminantes del Perpetuo Socorro que está compuesto por entre 10 y 12 feligreses de la capilla que lleva ese mismo nombre, que ubica en el Barrio Quemados. Ellas salen periódicamente por su comunidad para identificar las necesidades de los vecinos.

“Por ejemplo, si la casa a la que llegan está sucia y el residente no puede limpiarla, si las autorizan ellas lo hacen, también cocinan, llevan la Palabra, ofrecen palabras de aliento, le hacen compañía a las personas que están solas y rezan el rosario. Esto lo hacen mayormente en su comunidad”, dijo Mirna Borges Colón, coordinadora de Liturgia de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes en San Lorenzo. ■

Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
c.rodriguez@elvisitantepr.com

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