Misa por 25 Aniversario sacerdotal de P.Nomar Calero

 

Ángel Luis Ríos Matos

Párroco de Sagrado Corazón de Jesús, Mayagüez


Mi saludo a todos los que hemos venido en esta noche para, junto al Padre Nomar Calero, dar gracias a Dios por su vigésimo quinto aniversario sacerdotal.Saludos a todos los hermanos sacerdotes y un abrazo especial para ti, Padre Nomar.

En este momento que elevaremos al cielo el Cáliz de la Salvación para adorar a Dios Padre por la Sangre de su Hijo, creo que la Palabra proclamada en la Primera lectura nos da pie para nuestra reflexión.

 

“Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres”.

He aquí nuestra primera consideración. Un sacerdote es un hombre escogido de entre los hombres. No ha querido Dios escoger ángeles, sino hombres de carne y hueso. Aquel que se hizo hombre por la salvación, para la salvación de los hombres, escoge precisamente a los hombres.Aquel que siendo Dios se humanizó, escoge humanos para “divinizar”  a los hombres que fueron su causa de humanización.Insondable es la acción del Hijo del Hombre.

No había creado Dios, allá en el Génesis, cualquier cosa. Antes bien todo lo que había creado “vio que era bueno”.  Y entre esas creaturas figurábamos los hombres como los únicos creados a Su Imagen y Semejanza. Así que, escogió, para salvarnos, aquello que con mayor esmero había creado: el hombre mismo.

Así, quiso Dios, un día, fijarse en Nomar. Aquel muchachito del Barrio Montaña en Aguadilla. Desde que lo llevó a la Catequesis, reclutado por doña Chacha Cerezo, puso en él su mirada. Y de esa manera, corría el año 1985 cuando manifestó ante el Obispo Ulises Casiano su deseo de consagrarse a Dios. Siempre recuerdo con qué alegría y henchida de gozo el alma, doña Chacha cuando hablábamos de Nomar en el Seminario repetía de inmediato, “yo le di la catequesis”. Si ha de sentirse orgullosa la maestra que lo que fuera del que hoy es profesor universitario de sus nietos, cuánto más ha de sentirse orgullosa la catequista de un sacerdote, al saber que tuvo en sus manos forjar un  hombre y con él fuera forjando otro Cristo.  Esa mujer ha de sentirse compañera de tarea en la acción de María Santísima de parirle al mundo el Hijo de Dios.

Padre Nomar, en este hermoso día de tu aniversario de plata, todos queremos darte las gracias por haberte dejado escoger, por responder y por ser fiel al llamado.

 

“Todo sumo sacerdote está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios”.

Este elemento de nuestra elección ha de llenar de gozo y entusiasmo la vida de un sacerdote. Entusiasmo hemos de sentir los que hemos sido llamados, porque los hombres han de acercarse a uno para que los representemos ante el Hijo de Dios.¡Qué orgullo tan grande para un sacerdote poder representar en su acción al Pueblo!

Pero si grande es el orgullo ¡mayor es la responsabilidad! En el culto, el sacerdote encarna en su persona al Pueblo de Dios.   De cara a Dios el sacerdote encarna al Pueblo y de cara al Pueblo el sacerdote encarna a Dios. No obstante la Palabra de Dios le llama Pontífice.¡Cuánta responsabilidad para un sacerdote saber que es el puente entre Dios y los hombres!

En el puente se da el encuentro entre dos que vienen en busca el uno del otro y allí,en  el puente, se detienen para saludarse, para abrazarse, para encontrarse. Así que el sacerdote no solo es el punto de unión sino un sostén que ha de resistir en lo que esos dos seres, Dios y un hombre, se encuentran. No en valde necesitamos resistencia los sacerdotes cuando vemos un feligrés que viene, y viene, y viene, y vuelve. El puente ha de resistir todo el tiempo que necesiten sus encontradizos.

 Gracias Padre Nomar, por ser fuerte, por no dejar que el peso de los caminantes y encontradizos te quiebren al ser puente. Gracias por ser buen puente para que los que estamos a tu lado podamos pasar sobre ti hasta Dios y que Dios pase sobre ti hasta nosotros.

 

“Todo sacerdote es escogido entre los hombres para ofrecer dones y sacrificios por los pecados”.

Un día un compañero sacerdote me preguntó si tenía yo el don de orar y sanar los enfermos. Le dije que no creía Dios me considerase digno de regalarme tal carisma.  En tono casi de regaño me advirtió que no hablara de ese modo, pues, cómo no sería yo digno de lo menos si Dios ha querido darme lo mayor.

Cobré conciencia en aquel momento de un error que podemos cometer los sacerdotes: olvidarnos de la magnificencia del Sacramento de la Eucaristía y cómo la realiza Dios por medio nuestro. Ofrecemos al Padre el Sacrificio del Hijo por los pecados de los hombres, mas no de forma representativa, sino real.Ese poder y esa responsabilidad, sabemos, que el Padre Nomar la ha cumplido fielmente desde su ordenación.

La eucaristía, celebrada con unción, es la fuerza del sacerdocio.¡Qué dicha la de un sacerdote¡ Ya nos lo recordaba el Cura de Ars: Más dichosos que los santos del Antiguo Testamento, no solamente poseemos a Dios por la grandeza de su inmensidad, en virtud de la cual se halla en todas partes, sino que le tenemos con nosotros como estuvo en el seno de María durante nueve meses, como estuvo en la Cruz. Más afortunados aún que los primeros cristianos, quienes hacían cincuenta o sesenta leguas de camino para tener la dicha de verle; nosotros le poseemos en cada parroquia, cada parroquia puede gozar a su gusto de tan dulce compañía. ¡Oh, pueblo Feliz!.

Padre Nomar, hoy estamos aquí tus hermanos sacerdotes y tu pueblo, para darte la gracias por tu amor a la Santa Eucaristía.

 

“Él puede comprender a los ignorantes y extraviados”.

Este es un punto, me parece, en el que Dios se manifiesta “lindo” en este año.  Cumples tus 25 años de sacerdote en el Año de la Misericordia.Es como si Dios quisiese decirte cuán misericordioso has de ser con tus hermanos los hombres.

Hay en nuestros días mucho dolor y mucha ignorancia. Posiblemente con tanto adelanto, con tanta universidad, con tanta tecnología, el mundo no ha sido capaz de conocer mejor al Dios de Amor y de Misericordia.La ignorancia hace presa de los más grandes intelectuales de nuestra época. Basta escuchar cualquier emisora radial, de las nuestras, para constatar los errores crasos que en materia de moral y de fe comete nuestra gente.Con esos ignorantes y extraviados el sacerdote ha de ser cariñoso, amable, comprensivo.

Sabemos, padre Nomar que has dedicado gran parte de tu ministerio, a enseñar, y lo haces con fidelidad a la verdad revelada, con amor por la Iglesia y con fidelidad al Magisterio. Gracias también por eso, Padre. No te canses nunca de sacar a los extraviados del camino equivocado. En este Año de la Misericordia no te canses nunca de corregir al que yerra y enderezar el camino torcido de los ignorantes. Para ello necesitas, y sabemos lo posees, sencillez, calma, paciencia. También nos decía el Cura de Ars: “El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús… Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la Misericordia Divina”.

 

“Ya que él mismo está envuelto en debilidades”.

Somos de carne y hueso, de carne débil y de huesos frágiles.A pesar de eso Dios nos ha escogido, pues no depende de nosotros la fuerza ni la grandeza, sino de su amor.

Por eso es necesaria la oración, pues solo ella cura la debilidad. El Papa Benedicto nos decía en uno de sus discursos: “La oración del sacerdote es una exigencia de su ministerio pastoral, porque para la comunidad es imprescindible el testimonio del sacerdote orante, que proclama la trascendencia y se sumerge en el misterio”.

Padre Nomar, quienes han vivido contigo nos dan testimonio de tu fidelidad para la liturgia, tu rosario y tu visita al Santísimo.Hoy, al venir a celebrar contigo, tenemos también que pedirte nos ayudes: no te olvides de nosotros cuando estés de rodillas ante el Sagrario, cuando desgranes las cuentas del Rosario, cuando recites los salmos.Tus hermanos sacerdotes necesitamos que nos ayudes, y esta será la mejor ayuda.

 

¿Qué nos resta a todos, hermanos?

Alabar, bendecir, y glorificar el nombre de Dios Padre que, además de glorificarse en el sacerdocio de su Hijo Amado, Jesucristo, ha querido glorificarse en el sacerdocio que en Él nos ha concedido.Hermanos, si queremos tener más celebraciones de más aniversario sacerdotales, como la de esta noche, por favor: recen por nosotros.

Finalmente: ¡Felicidades Padre Nomar! Quienes un día te recomendamos ante el Obispo no nos arrepentimos. Tu fidelidad nos ha hecho quedar bien. ¡Dios te bendiga siempre!

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