DOMINGO 31 DE ENERO DE 2016

Querido Pueblo Santo de Dios de la Diócesis de Ponce:

“El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres” (Sal. 125, 3) dice el salmista. Es la alegría de sabernos amados por Dios, de saber que Él siempre está a nuestro lado y nunca nos olvida, ni nos abandona. Esa alegría la palpamos hoy con el inicio del ministerio episcopal  del Padre Obispo Rubén Antonio González Medina, CMF como nuevo Obispo de Ponce.

Les felicito de corazón a todos y a todas en tan singular ocasión. Es un momento de alegría pascual y de profundo agradecimiento a Dios.

Agradecemos al Santo Padre, el Papa Francisco, este gesto de nombrar un nuevo Sucesor de los Apóstoles para la Diócesis de Ponce en la persona de Mons. Rubén. Éste es el primer nombramiento de un Obispo para Puerto Rico que hace el Papa Francisco. Con este nombramiento sentimos su cercanía y solicitud pastoral por la Iglesia y todo el pueblo de Dios que peregrina en Puerto Rico.

A Mons. Jude Thaddeus Okolo, Delegado Apostólico del Papa para Puerto Rico, le agradecemos su presencia.  Le recibimos con afecto. Le pedimos que le trasmita al Santo Padre el agradecimiento del clero, religiosas y religiosos y el pueblo santo de Dios tanto en esta diócesis como en Puerto Rico por este nombramiento, por su ministerio petrino y por sus gestos de misericordia ante un mundo tan necesitado de ella.

Pido para el Obispo Lázaro, ahora emérito, sus oraciones, su cariño, su afecto, su agradecimiento y acompañamiento. ¡No lo dejen solo! Desde ahora él los pastoreará con sus oraciones pues en el corazón de un pastor nunca hay lugar para el olvido de la amada grey. Gracias Mons. Lázaro por haber sido un hermano Obispo muy querido, muy trabajador y muy entregado. Gracias por su alegría y sabiduría; gracias por su fraternidad y por tantas aportaciones en la conferencia episcopal donde usted fue clave para fomentar un espíritu de unidad afectiva y efectiva.

Como un gesto de hermosa fraternidad episcopal caribeña cinco hermanos Obispos de la República Dominicana nos acompañan:

 

(1. S.E.R. Mons. Gregorio Nicanor Peña Rodríguez, Obispo de Altagracia en Higuey

  1. S.E.R. Mons. Pablo Cedano Cedano, Obispo Auxiliar Emérito Santo Domingo,
  2. S.E.R. Mons. José Dolores Grullón Estrella, Obispo de San Juan de la Maguana
  3. S.E.R. Mons. Rafael L. Felipe Núñez, Obispo Emérito de Barahona
  4. S.E.R. Mons. Fausto Ramón Mejías, Obispo San Pedro de Macorís)

A ellos les agradecemos su presencia. La Iglesia en Puerto Rico se crece y es bendecida por los fieles que provienen de esa hermana y cercana nación.

En el escudo de esta querida diócesis de Ponce aparece la figura del león, que es el mismo animal que representa al evangelio de San Marcos. Y, esto es así, porque San Marcos comienza su evangelio en el desierto, con la predicación de Juan,  la voz que clama en el desierto, lugar de animales salvajes. La voz de Juan, denunciando las injusticias,  es la voz que, como león, ruge en el desierto del corazón humano. Es la voz de los profetas que denuncian el alejamiento de Dios. También el león es símbolo emblemático de la esperanza judía mesiánica, es el León de la Tribu de Judá (Gn. 49, 9). También el león es uno de las cuatro criaturas que sitúa este libro junto al trono de Dios, dedicándole alabanzas. (Ap. 4,7) y luego dice: “No llores: ha triunfado el león de la tribu de Judá” (Ap. 5, 5)

Yo vengo de la Arquidiócesis de San Juan, en cuyo escudo aparece un cordero. De la diócesis del cordero, San Juan, en 1924, se erigió esta querida diócesis hija. Isaías en su canto de la paz mesiánica nos habla de corderos y leones para profetizar sobre la armonía en la creación: “El lobo habitará con el cordero…el ternero y el cachorro de león pasearán juntos, y un niño pequeño los conducirá” (Is. 11, 6)   La misma armonía que Isaías ve en el junte de estas criaturas, es la misma armonía y paz que auguramos se intensifique a partir de hoy, no solo en estas dos diócesis, sino en toda la Iglesia en Puerto Rico. Una armonía y comunión acentuada por el Papa Francisco en su mensaje a los Obispos en ocasión de la Visita Ad Limina del verano pasado: “…están llamados a continuar escribiendo esa obra de Dios en sus Iglesias locales, animados por un espíritu de comunión eclesial…La confianza mutua y la comunicación sincera entre ustedes…el Obispo necesita recurrir no sólo a la oración, sino también a la amistad y a la ayuda fraterna de sus hermanos en el episcopado… Ya saben que, «cuanto más intensa es la comunión, tanto más se favorece la misión»” (8 junio 2015)  ¡Procuremos fortalecer nuestra unidad en el Señor!

Al concluir, les pido también muchas oraciones por su nuevo Obispo y por su ministerio  para que seamos un pueblo de Dios con nuestros ojos siempre fijos en Jesús, fijos en su misericordia y perdón.

 

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