Un grupo de jóvenes de la Arquidiócesis de San Juan y las Diócesis de Arecibo, Caguas y Fajardo-Humacao, junto al Vicario de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis, que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud ( JMJ) en Brasil, conversaron en una mesa redonda con El Visitante sobre las enseñanzas del Papa Francisco a la juventud.

El grupo coincidió en que, de los mensajes más impactantes que pronunció el Sumo Pontífice, se destaca el orientado “a armar lío” o asumir una presencia misionera y apostólica más proactiva en sus comunidades.

Para Ángel Montes. de la Diócesis de Caguas, hacer lío es ir en contra de la corriente. “Hacer lo que todo el mundo piensa que no es correcto, pero que realmente se debe hacer y porque algunos no les conviene por x ó y razón no lo llevan a cabo. El Papa fue muy enfático cuando hablaba sobre la revolución y no es una revolución con machetes y esas cosas sino una revolución más de la fe de la vida cotidiana, de cómo nosotros podemos entender nuestra misión y el llamado que tenemos cada uno de nosotros”, dijo el joven que también pertenece a la Pastoral Juvenil de la ciudad criolla.

Asimismo, Montes manifestó que hay que “llevar el mensaje donde hay que llevarlo sin importar todas las personas que se nos vayan en contra y yo creo que la juventud se caracteriza por eso; por ser radical, por tener toda esa energía, todo ese potencial para llevar a grandes cambios y esos cambios se hacen saliendo a la calle. Yo creo que con este mensaje de “Id y haced discípulos” realmente lo que tenemos que hacer es formar el lío en las calles y no formar líos en nuestras pequeñas comunidades, en nuestras pequeñas parroquias, sino ir al encuentro del más necesitado”.

Del mismo modo, se expresó Carlos Pizarro, de la Diócesis de Fajardo- Humacao, quien dijo que es necesario crear una situación que ponga a pensar a los individuos y no se puede limitar a hablar de Dios por hablar. “Tenemos que hablar de una forma que impacte y que lleve el mensaje. Tanto como la misma palabra dice, un “lío”, la gente se enfoca en ese conflicto que está pasando, nosotros tenemos que hacer un lío de llevar la Buena Nueva para que la gente se impacte y se enfoque en esa situación que estamos creando. Eso se puede hacer de distintas formas dependiendo de cada persona, pero el punto más importante es ese: crear esa situación que impacte y llame la atención de cada persona”, sostuvo el joven que asiste a la Parroquia Santiago Apóstol de Loíza.

Mientras, que para Edwin Figueroa, miembro de la Comisión Arquidiocesana para la JMJ, “armar lío” es afrontar la responsabilidad de anunciar, denunciar y llevar el mensaje de Cristo a todos los lugares aunque ese mensaje resulte incómodo y no sea aceptado. “Que no tengamos miedo de crear alguna molestia, porque muchos de nosotros estamos cómodos, en una zona de confort, en la que creemos que lo hemos hecho todo y que lo que estamos haciendo basta. Yo creo que “armar lío”, es armar movimientos, crear un poco de malestar para que se cree crisis y lleguemos al cambio y ese cambio que poco a poco vaya llevando a una renovación continúa de la Iglesia y un estado permanente de conversión”.

Para la única fémina del grupo, Susan Vélez, representante de la Comunidad Misionera de Villaregia de Arecibo, al escuchar esa frase del sucesor de Pedro, provocó que su mente y su corazón se abrieran. “Ahí me di cuenta de que podemos salir a la calle, podemos armar ese lío de poder armar esa palabra de Dios y ser más alegres y que la gente nos escuche, salir y expresarnos. Decirles a esas personas que Dios existe aunque a ellos les incomode, pero hacer ese lío. Estar presente en todas partes y dejarle saber a las personas que tenemos a Cristo en nuestro corazón y que somos alegres y podemos formar ese lío para las demás personas”.

Por su parte, para el Vicario de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de San Juan, Fray Ramón H. Negrón, OFM Cap, mejor conocido entre los jóvenes como Fray Monchy, “armar lío” conlleva que la juventud se arriesgue. “Son muchas las cosas a las que hay que arriesgarse: arriesgarse a hablar de Dios, arriesgarse a poder presentar en las comunidades de fe programas al mismo sacerdote que está en la Parroquia, animarle para que el joven sea protagonista en esa Parroquia y no solamente en la Parroquia sino fuera de la Parroquia. Eso es hacer lío. Uno estar abierto a llevar el mensaje de Dios a tanta gente. No tener miedo a llevar este mensaje, no tener miedo a enfrentarse a algunas situaciones. Hay que crear las condiciones para que el mensaje de Dios llegue a todos y para que la vida de la Iglesia se fortalezca”, concluyó el fraile franciscano.

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