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Entrevista con Valeria Soler, quien representó a Puerto Rico en el grupo de baile “Ensemble 23” durante la JMJ Lisboa 2023

Valeria Soler, una joven soñadora de Camuy, apasionada por el servicio a los demás, las artes, el baile y la actuación, participó de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Lisboa 2023, pero no como una peregrina común, sino desde la tarima en los actos centrales de la JMJ. Bailó y actuó frente al Papa Francisco y a más de un millón de jóvenes de todo el mundo que vivián la experiencia de un Iglesia Universal. Esta vivencia única ha marcado su vida para siempre. 

Luego de participar en la JMJ Cracovia 2016 y Panamá 2019, Valeria regresaba con más ganas de vivir su fe con los demás desde la Parroquia San José de Camuy, la pastoral juvenil parroquial y otras comunidades en las que persevera. Siempre ha sentido pasión por el baile, aunque dice que antes era “tímida”. Hoy día evangeliza de una forma diferente a través de las redes sociales con el talento que Dios le ha dado en su página de Instagram: “Viva+”. El tener la oportunidad de practicar el baile con academias y de participar en obras de teatro musical le ha abierto puertas y le ha enseñado demasiado como para poner al servicio de Dios y de los demás su talento. 

Este año se lanzó a la aventura de participar en la JMJ Lisboa 2023 con “Ensemble 23”, que no es nada diferente a un elenco internacional de 50 integrantes de bailarines, cantantes y actores que tendría la oportunidad de presentarse en los actos centrales de Lisboa 2023. La idea surgió gracias a una compañera de su parroquia que le mostró la convocatoria. Sin dudarlo, sometió toda la documentación y los videos requeridos, entre diversas opiniones de sus cercanos y sentimientos encontrados. Fue aceptada en abril de este mismo año y en sus redes sociales lo anunció con alegría. 

Con corazón abierto y dispuesto, “partió sin demora” –como dice el lema de Lisboa 2023– desde Puerto Rico el 12 de junio. Llegó a Portugal aproximadamente 2 meses antes para sus ensayos, crear comunidad con sus compañeros y prepararse espiritualmente para lo que sería una Jornada diferente. 

Una vez llegada la semana más esperada de la JMJ, la alegría y la emoción se sentía en las calles de Lisboa y en el backstage de Ensemble 23. El primer acto se dio en la Ceremonia de Bienvenida al Papa Francisco y los peregrinos en la Colina del Encuentro (Parque Eduardo VII) en Lisboa el jueves 3 de agosto. Al siguiente día, el Viacrucis fue el acontecimiento que más impresionó a todos por sus actuaciones y bailes. En esta ocasión les tocó a algunos bailar, actuar y hasta escalar el alto escenario azul que se podía divisar a kilómetros de distancia. “Fue una alegría ver a todos” desde la altura del escenario, expresó Soler. 

Con lágrimas de esperanza en su rostro, Valeria y sus compañeros veían que el Papa les sonreía y les hacía señas de “bien hecho” con sus manos y pedía un aplauso para ellos. Al ver que les llamaba, los jóvenes de Ensemble se acercaron al Santo Padre. En ese momento intercambiaron palabras. Los llamó “valientes” y “bravos” por lo que habían hecho aquella tarde en Lisboa. Con alegría en sus rostros se tomaron una foto grupal con Francisco y Valeria pudo estrechar la mano del Sumo Pontífice. “Estaba feliz de ver y saludar al Papa”, exclamó. 

Ya en el sábado en la Vigilia y el domingo en la Misa de Envío en el Parque Tajo, luego de tantos sacrificios, ensayos y una larga jornada, Valeria reflexionaba sobre todo lo vivido y lo que había aprendido durante ese tiempo: lo importante que ha sido el caminar de la mano de María y de Jesús y sentir su presencia, lo necesario que es mirar y escuchar a los otros, responder al llamado de Dios y llenarse de esperanza. Allí sintió que bailaba alegremente con Jesús y con la Virgen María. 

En la noche de la Vigilia, el Papa Francisco se dirigió a ellos nuevamente diciéndoles: “sigan haciendo arte para Dios porque es necesario para el mundo”. Además, le entregó a cada integrante de Ensemble un rosario proveniente de Ciudad Vaticano. Luego, el Pontífice le bendijo la frente a Valeria como un acto de agradecimiento y envío a evangelizar a través del baile en mundo.

Esta JMJ le abrió los ojos de la fe a la joven camuyana. Ahora no se trata de querer resaltar sobre los demás, sino a ser parte de un equipo, de una comunidad que sirve a Dios a través de sus dones y talentos. Asimismo, Valeria envió el mensaje de todos podemos “ser una herramienta” para abrir las puertas del Reino de Dios desde nuestras realidades, actos y vida cotidiana. “No tengan miedo si tienen un don especial, ya sea en baile, pintura o lo que sea. Hazlo para Él y no para satisfacerte a ti mismo, sino para ser luz en el mundo. Salgamos de nuestras burbujas. Dios quiere que estemos presente para los demás, que lo escuchemos y escuchemos a los demás. Dios es grande y el cielo está abierto para todos”, finalizó. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán  

j.rodriguez@elvisitantepr.com  

Twitter: jrodriguezev  

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