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Crónica de una jornada de encuentro

Mientras cerca de mil jóvenes procedentes de las diversas delegaciones puertorriqueñas participaban presencialmente en la Jornada Mundial de la Juventud, (JMJ) en Lisboa, Portugal en la Vigilia y Misa de envío, el sábado 5 y domingo 6 de agosto, cerca de 400 jóvenes y acompañantes acudieron al Santuario Madre de la Divina Providencia en Cupey para unirse a la celebración joven de la fe convocada por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de Puerto Rico. 

A las cuatro de la tarde abrieron las puertas del recinto al aire libre para la acogida de los peregrinos que se dispusieron a celebrar una jornada de encuentro local. Procedentes de las seis diócesis de la Isla se entrelazaron en una sola Iglesia dando oportunidad a conocerse y compartir la experiencia de la fe. Luego de pasar el proceso de seguridad y acogida, los participantes eligieron la zona donde pernoctarían en “sleeping bags” y mantas que cubrían la explanada verde del Santuario ante la inmensa cruz que se iluminó con los colores alusivos a la 37ma. edición del encuentro internacional. 

Los jóvenes participantes tuvieron la oportunidad de fraternizar y conocer variedad de pastorales juveniles de diversos pueblos rompiendo el hielo con una divertida dinámica en la cual debían tomarse un “selfie” con diferentes comunidades. El movimiento de jóvenes se apoderó del campo entre risas y fotos que capturarían la alegría y memoria del encuentro. 

“No todos los países pueden preparar una JMJ desde su país y esto es histórico”, expresó Jafet Marrero del proyecto Influenzando, quien formó parte del equipo de animadores. A su vez, una larga fila de jóvenes acudía al sacramento de la reconciliación. El rezo del Santo Rosario fue guiado por jóvenes y sirvió de antesala a la Adoración Eucarística que contó con la música de Gaby Molina. 

“Cuando empezaron a acomodarse los jóvenes me hizo la impresión de la fiesta judía de las tiendas”, recordó al preparar el momento de adoración, Mons. Leonardo Rodríguez, vicario para el Santuario. “En medio de esa fiesta Jesús dijo ‘Yo soy la Luz del mundo’ y ‘el que tenga sed, venga a mí, beberá y brotarán torrentes de agua viva’. Todos ustedes se acercan a Jesús para saciarse de esa fuente de agua viva y esa antorcha que alumbra nuestra vida”, motivó.

“Es una experiencia de alegría, entusiasmo y sobre todo de mucha unidad, porque como decía uno de los jóvenes durante la vigilia: ‘llevamos la emoción uniéndonos a la JMJ desde las publicaciones de los que están participando allá y ahora la podemos vivir nosotros desde acá’”, describió la Hna. Gabriela Angulo, H. Carm. al acompañar a los jóvenes junto a sus hermanas de comunidad Minelly Cruz y Katiana Rosario. 

Luego de la adoración, la presentación de Will, el salmista puso a brincar a los participantes, previo al descanso que fue interrumpido por la lluvia, despertando y manteniendo la vigilia a la espera de la celebración de la Misa de envío a las 4:00 a.m. (hora de P.R.). La Misa en Puerto Rico fue presidida por P. Fernando “Pipo” Colón, contó con la homilía del Papa Francisco transmitida desde Lisboa. Al concluir la Eucaristía se escuchó la esperada convocatoria del Papa a la siguiente JMJ que tendrá lugar en Seúl, Corea del Sur en 2027, pero antes, se añadió la invitación al Jubileo de los Jóvenes en 2025, en el contexto del año jubilar. 

“Compartir con jóvenes de otras diócesis”, describió Kristal De la Cruz como lo más que le gustó y “el anuncio de la próxima JMJ”, expresó emocionada Gema Gaudier, ambas jóvenes de la Arquidiócesis de San Juan. Esta es la tercera ocasión de una JMJ desde Puerto Rico luego de los eventos para la edición de Río 2013 y Panamá 2019. 

Jonathan Colón Hernández

Para El Visitante

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