San Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo el 11 de febrero de 1992, un evento anual que se realiza a nivel mundial para orar por los enfermos. Este es un momento de intensa oración y meditación por quienes sufren y padecen el dolor que inevitablemente causa la enfermedad.

Según San Juan Pablo II, esta ocasión es el momento idóneo para crecer en la actitud de escucha, reflexión y de compromiso real ante el misterio del dolor y la enfermedad. Al tiempo, se aprovecha para reconocer la labor que realizan cientos de profesionales de la salud que día a día se comprometen en atender con esmero a los pacientes y ofrecerles servicios de calidad en los hospitales y casas de salud.

Durante su primera Jornada el Santo Padre destacó que: “Este es un momento fuerte de oración, participación y ofrecimiento del sufrimiento para el bien de la Iglesia, así como una invitación a todos para que reconozcan en el rostro del hermano enfermo el santo rostro de Cristo que, sufriendo, muriendo y resucitando, realizó la salvación de la humanidad”.

Por los pasados 24 años cada 11 de febrero se recuerda la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos, junto a la Jornada de Oración dedicada a aquellos que están quebrantados de salud o padecen de algún mal.

Para Padre Dairo Arboleda, el pasado vicario de la Pastoral de Salud de la Diócesis de Ponce el tema seleccionado por el Papa Francisco para la Jornada de Oración por los enfermos de este Año de la Misericordia: Confiar en Jesús misericordioso como María: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5), permite darse cuenta de que cuando la humanidad llega al dolor aumentan las inseguridades. “La misericordia consiste en hacer lo que Él les diga, es ofrecer esa enfermedad a Dios, aquello que nos duele. Los que sufren experimentan por medio de una acción del Espíritu, que Dios también tiene misericordia de ellos cuando sufren porque a veces el dolor es muy fuerte”, resaltó.

Añadió que: “Si el dolor es fuerte no se lo atribuyamos al Señor, si no pidámosle fortaleza y consuelo para enfrentarlo y tratar de fomentar el ser misericordiosos de aquel que acoge no solamente al Hijo pródigo sino también a los enfermos”.

De otra parte, puntualizó que San Juan Pablo II logró un gran acierto al establecer esta Jornada porque cada día la Iglesia va avanzando más en la sensibilidad y el amor. “A nivel de Iglesia Universal ya hay muchas Diócesis que tienen vicarías de salud. Se han desarrollado Pastorales de Salud y campañas del enfermo. Tenemos misas por ellos (enfermos). Hay muchas personas que visitan enfermos y oran constantemente por ellos. Aún falta mucho por hacer pero vamos avanzando poco a poco”, destacó el sacerdote de la Parroquia San Antonio de Padua en Isabela

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