(Undécimo de 20 mensajes de Aparecida)


Objetivo: Motivar para que en ninguna parroquia o comunidad falte una iniciación cristiana seria y una catequesis permanente (jóvenes/adultos).

 

  1. Iniciación cristiana
  • Punto de partida: los alejados. Un alto porcentaje de católicos tenemos una identidad cristiana débil y vulnerable. Muchos no practican y viven alejados de la Iglesia y de la práctica sacramental.
  • La situación exige ofrecer modelos de iniciación cristiana concretos y operativos.
  • Objetivo de la iniciación cristiana: poner en contacto con Jesucristo e iniciar el discipulado.
  • Propuestas para la iniciación cristiana:
  1. Comenzar por el primer anuncio (kerigma), llamado a la conversión, a la comunidad y a la maduración de la fe, hacia el encuentro personal con Jesucristo;
  2. Subrayar su carácter de experiencia viva que conduce a la celebración gozosa de los sacramentos;
  3. Hacer caer en la cuenta de la necesidad de un constante crecimiento (aprendizaje gradual y vivencial del seguimiento hasta forjar la identidad cristiana);
  4. Debe ser un proyecto continental, realizado a gran escala.
  • Da el siguiente perfil del discípulo: Jesucristo como centro, espíritu de oración, amor a la Palabra, confesión frecuente y participación en la Eucaristía, inserción en la comunidad eclesial y social, amor fraterno, espíritu misionero.
  • La parroquia es el lugar y la matriz de la iniciación cristiana.

 

  1. Catequesis permanente
  • A pesar de los avances y del trabajo de los catequistas, hay que reconocer; la baja formación teológica y pedagógica de los catequistas; las dispersión y variedad de materiales no integrados en la pastoral de conjunto; la falta de colaboración de las familias; la ausencia de los párrocos como primeros catequistas.
  • Y todo esto, en un momento en el que necesitamos una identidad católica más personal y fundamentada, mediante una catequesis permanente.
  • La catequesis permanente no se puede reducir a la preparación de los sacramentos. Se trata de hacer un itinerario catequético permanente, orgánico y progresivo, de la infancia a la ancianidad.
  • No puede limitarse a mera transmisión de doctrinas, ha de ser una verdadera escuela de formación integral.
  • Es preciso introducir también la formación permanente en la religiosidad popular.

 

  1. Lugares ordinarios para la formación:
  • La Familia es la primera transmisora de la fe. Con su ejemplo de vida, los padres educan a sus hijos en el amor y el servicio y para descubrir su vocación. Importancia de la “catequesis familiar”.
  • La parroquia, que es el lugar más común de experiencia de fe por parte de los fieles ha de ser un espacio comunitario para formarse en la fe y crecer comunitariamente. Importancia de la Eucaristía dominical para el esfuerzo de la comunidad, para que los fieles puedan experimentar la parroquia como su propia familia de la fe. Desde la parroquia se irradia misioneramente la fe y se ha de asegurar y acompañar la formación de todos los agentes de pastoral y de los laicos insertos en el mundo.
  • Las pequeñas comunidades eclesiales son un medio privilegiado para vivir como auténticos discípulos misioneros, para profundizar procesos de formación en la fe y para el compromiso en la sociedad. Es preciso que tengan una especialidad sólida, basada en la Palabra de Dios y que estén en comunión con la Iglesia local y con la diócesis. De su vitalidad pueden surgir también vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y a la vida apostólica laical.
  • Los movimientos eclesiales y nuevas comunidades son un don del Espíritu a la Iglesia. Ofrecen la posibilidad de formación cristiana, de crecimiento y de compromiso apostólico. Son expresión de la dimensión carismática de la Iglesia y responden a nuevas situaciones y necesidades de la vida cristiana. Son una buena plataforma de llamada a los alejados. Se deben integrar a la diócesis en unidad no solo de fe, sino de acción. Toca al Obispo ejercer su discernimiento pastoral para favorecer su necesaria integración diocesana.

 

  1. Hay también lugares específicos de formación cristiana:  Los Seminarios y las Casas religiosas de formación: la educación católica en la escuela pública y en los centros educativos católicos, las universidades católicas y los centros superiores de educación.

 

 

Reflexionamos:

  1. ¿Cómo está planteada en nuestra parroquia la iniciación cristiana de niños y de adultos? ¿Hay catequistas o escuelas para adultos? ¿Cuál es el nivel de formación de los/as catequistas?
  2. ¿Existe la preparación sacramental? ¿Se hace con seriedad y de manera atrayente? ¿Hay un plan de formación permanente para jóvenes y adultos? ¿Tiene la parroquia capacidad de convocatoria para la formación? ¿Se hace una formación misionera que lance a los laicos/as a su compromiso con el mundo?

 

(Vicaría de Comunicaciones)

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