Más allá de ser una iglesia cerrada, deteriorada con el tiempo y en proceso de restauración, San José en Viejo San Juan es patrimonio y cimiento histórico-religioso. El paso de los padres dominicos, jesuitas y paúles quedó inmortalizado en este lugar y con ello un legado único en su clase para el país.

El interior de la fachada color ladrillo se convierte en un lienzo de múltiples perspectivas: arquitectura, ingeniería, historia, pintura, arqueología y religión, son algunos de los temas visibles en el templo que data del siglo 16. Actualmente, se divisan dos andamios gigantes divididos en dos niveles que permiten visualizar de cerca los detalles de la estructura, incluidas unas vasijas de barro que rellenan el espacio entre los techos sobre las bóvedas.

La misión de restauración que va por su cuarto año, con el equipo actual, ha contado con expertos de distintas materias que se han encargado de estudiar, identificar y restaurar los detalles más significativos con el fin de que futuras generaciones puedan conocer este tesoro.

Según Jorge Rigau, arquitecto del proyecto, “la restauración de esta iglesia comprende tres cosas: la devoción, la nostalgia (la idea de que San José representa el Viejo San Juan o un símbolo de identidad) y la técnica (la restauración que va desde aspectos personales hasta los problemas técnicos)”.

Con la visión de que la iglesia se reabrirá como templo hay una misión y compromiso de restaurar la devoción. Para eso contarán con imágenes como la del Cristo de los Ponce, una de valor artesanal de San Vicente Ferrer y una de Santa Rosa de Lima. Las tres estuvieron previamente en la iglesia.

Asimismo, el arquitecto señaló que “las capas de pintura que cada generación dejó son también capas de visión del mundo”. Por ejemplo San Telmo, es la pintura mural más vieja en Puerto Rico de acuerdo con el fenecido arqueólogo e historiador, Ricardo Alegría. “Es una pieza importante no solo por su antigüedad sino porque San Telmo es el patrón de los navegantes”, reveló Rigau. Otro ejemplo es la capilla de la Virgen del Rosario que ancla a la tradición de capillas relacionadas con esta Virgen.

Sobre la conservación y técnica, el experto explicó que a nivel estructural “hay que asegurarse que no se va a caer por lo que se contrataron expertos y se hicieron las correcciones pertinentes”. Aclaró que las técnicas constructivas son mayormente romanas, de la Edad Media y del Renacimiento. La iglesia está hecha de muchas maneras -piedra, cantería (cantos de piedras), cillería (piedra cortada) y mezcla de ladrillo y piedra-.

La actual intervención es en el modo tradicional en el que se construyó la estructura, mezcladas con fungicidas y algicidas que evitarán la proliferación de hongos. El hallazgo y reapertura de unos espacios que originalmente fungían como ventanas permitirá a la iglesia ventilar y eliminar la humedad naturalmente.

La remoción de las capas de cemento permitió el hallazgo de una nueva identidad. Por mucho tiempo se pensó que la parroquia era de origen medieval gótico. Sin embargo el descubrimiento de la portada sur que es en relieve con el escudo dominico, perlas y detalles florales reveló el estilo renacentista español.

La parte gótica incluye el presbiterio (donde ubica el altar) y el transepto, mientras que la nave y las capillas responden al estilo renacentista.

Para quienes cuestionan la tardanza de la reapertura, la falta de planos y documentación histórica han obligado a realizar estudios para conocer a fondo aspectos de la iglesia

que por su complejidad toman tiempo.

Al respecto, el ingeniero e inspector José Sánchez comentó que ha sido un reto en el que han tenido que comenzar desde menos cero, porque no hay quien dé referencias y “tienes que meterte en la mente de quién trabajó allí para ver cómo fue que se hizo y empezar a llegar a lo que yo creo que empezó así. Tienes que usar mucho tu imaginación y buscar información de esos tiempos para tener una pequeña idea de lo que pudo haber ocurrido”.

Ambos catalogaron a San José como patrimonio histórico ya que tiene una historia tanto religiosa como estructural y un cimiento en diversas facetas; pues está sobre la roca más dura de la ciudad, es cimiento de la cultura puertorriqueña, de devociones religiosas como la Virgen de Belén, la Virgen del Rosario, Santa Rosa de Lima. También esperan que este proyecto sirva de ejemplo para prácticas relacionadas con la conservación y posibilitar que futuramente otros apliquen lo mismo.

Aunque a ciencia cierta desconocen cuándo terminarán la restauración, adelantaron que la apertura está prevista para finales del año próximo. El público tendrá la oportunidad de ver la huella del tiempo, ya que algunas áreas estarán expuestas con el fin de apreciar la estructura en su estado original, incluyendo algunas alteraciones realizadas a la construcción en las pasadas épocas, frescos debidamente restaurados, entre otros.

El Patronato de Monumentos de San Juan, Inc. es la entidad encargada de recaudar los fondos para la restauración de este monumento. Si desea colaborar puede enviar su donativo a: 197 O’Neill St. San Juan, PR 00918-2404. También puede acceder a: http://www.iglesiasanjosepr.org/. 

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