Desde niño, La escuela del Maestro Rafael de Francisco Oller me ha producido fascinación, tanto por la estética de la obra como por la historia y los valores que recrea. Me dedico a la educación y en mi camino he encontrado grandes escollos; pero así como han sido los obstáculos, han sido las superaciones de ellos, gracias a la inspiración que me ha dado el Maestro Rafael Cordero.

Hace algunos años tuve que superar grandes dificultades. Pues en mi desempeño educativo tuve que manejar situaciones de abusos e ilegalidades. Le di el frente a esas situaciones y no fui escuchado y, peor aún, perseguido. Lo que dio paso a un período de inestabilidad profesional por lo que salí del país y hasta abandoné  el campo de la educación.

Fuera de mi país, quise terminar el doctorado pero se me hacía muy difícil, primero, porque al no estar trabajando ya como educador, no encontraba la motivación para seguir adelante; y segundo, porque los procesos de la universidad donde estudiaba eran intrincados y la comunicación era lenta y problemática. Entonces llegó a mis manos la Oración del Maestro Rafael Cordero, la hice con fe y todo cambió. Encontré la inspiración que precisaba, me llené de entusiasmo, comencé a adelantar camino aceleradamente y mis codirectores de tesis empezaron a facilitar los procesos y trámites correspondientes; en consecuencia, logré terminar y entregar mi tesis en 6 meses y poco después la defendí exitosamente.

Al obtener el título deseado, volvió a arder en mí el deseo de dedicarme a la educación. Y quise volver a buscar empleo en mi país, sin grandes expectativas, pues sabía que las oportunidades de conseguir un trabajo a nivel universitario y a tiempo completo eran escasas. Entonces volví a hacer la Oración del Maestro Rafael Cordero con fe y, nuevamente, todo comenzó a fluir y las puertas se abrieron. En 3 meses, tuve tres entrevistas y dos ofertas de empleo; y al cuarto mes ya estaba de regreso y trabajando como educador universitario.

Doy testimonio, pues, de que la Oración del Maestro Rafael Cordero hecha con devoción y confianza es escuchada por Dios, y agradezco profundamente al Padre que haya sido Su voluntad concederme las gracias solicitadas. Así como el maestro Rafael Cordero ha sido inspiración y la oración por él de provecho para mí, espero que también lo sea para muchas personas más, de manera que, por la misericordia divina, este Venerable Siervo de Dios sea elevado a los altares.

(Abadía Benedictina San Antonio Abad)

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