“Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una  ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada  con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María” (Lc 1, 26-27).

Cada 25 de marzo la Iglesia Católica celebra el sí de la mujer que cambió la historia de la fe, la Virgen María, con estas simples palabras: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

Este año, la fecha se corrió para el 9 de abril ya que la Solemnidad de la Anunciación, coincidió con la Semana Santa, cuyos días tienen un rango litúrgico superior a esta solemnidad. Según el Misal Romano: “Cada vez que se produce esta solemnidad durante la Semana Santa, se transfiere al lunes siguiente al segundo domingo de Pascua”.

Se le llama Anunciación, ya que se deriva de la misma raíz que la palabra “anunciar”. El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Cristo con antelación. “Anunciación” es simplemente una manera antigua de decir “el anuncio”. Esta solemnidad se celebra nueve meses antes de Navidad (25 de diciembre), en representación de los nueve meses que pasó Jesús en el vientre materno.

En el Evangelio de Lucas 1, 26-38 se aprecia el diálogo del mensajero de Dios con la Virgen. No fue una imposición sino una propuesta a la que María pudo haber dicho no. Si se analiza la historia, María “no la tuvo fácil”. Además de ser joven, era pobre y estaba comprometida con José. Ciertamente esta decisión de concebir al Hijo de Dios traería inestabilidad. Pero la “bendita entre las mujeres” aceptó y se produjo el milagro de la Encarnación del Hijo de Dios.

Aunque José, como hombre justo, decidió repudiarla en secreto, el Señor intervino y el ángel en sueños le habló, este aceptó el plan de Dios, obteniendo el privilegio de ser padre de Jesús en la Tierra y de formar la Sagrada Familia con María.

La anunciación a la Madre de Dios tuvo lugar en el sexto mes con referencia a la concepción de Isabel. Curiosamente esta historia es paralela al nacimiento de Juan Bautista, ya que también fue anunciado con antelación.

En ambas historias hubo similitudes, entre ellas: el ángel Gabriel anunció a una sola persona, a Zacarías, en lo referente  a  Juan Bautista y María en el caso de Jesús; se anunció el nacimiento milagroso de Cristo que tendría un lugar prominente en el plan de Dios. En ambos casos hicieron una pregunta al ángel;  (Zacarías preguntó cómo podía saber si lo anunciado sucedería; María preguntó cómo iba a suceder; una señal milagrosa fue presentada como prueba (Zacarías se quedó mudo y a María se le informó del embarazo de Isabel, que se encontraba en su sexto mes).

(Fuentes:Varias)

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