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Anuncia el rapero su reconciliación con Don Omar, su renuncia al oficio que le dio fama y que “ahora será seguidor de Jesús”. Buena noticia para los que ya caminamos en ese trayecto. Alegría porque vencieron las palabras “de qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma”. Pero yo me pregunto: ¿seguidor de Jesús, pero de qué Jesús? Porque ha sido un modelo sujeto a muchas interpretaciones. Y al tratar de seguirlo, lo lógico es seguir al genuino. No al producto pirateado.

Por eso la pregunta es ¿Qué Jesús?  ¿Será el Jesús-motivo para fundar una nueva ONG con exención de impuestos ante Hacienda? ¿El Jesús que cautivaba a muchos por los logros de sus curaciones y los sacaba de apuros al faltar pan? ¿Será el Jesús a mi propia medida, el que yo interpreto genuino porque algo interno me lo revela? ¿El Jesús que fundó su comunidad sobre un hombre a cargo de su marcha, o un constructo de mi propio pensamiento? Sería un Jesús sin el conocimiento agrandado a través de los siglos por aquellos que antes lo siguieron. Ese es un Jesús a la medida en una sastrería con el peligro de adaptarlo tanto a mi medida que al final traiciona al original.

Seguir a Jesús brota, sin duda, de un toque especial, una llamada interna que Dios provee a todo ser humano en búsqueda de su definición profunda. Es sentir internamente una propuesta.  Porque el amor y la fe son propuestas. El amor impuesto es tiranía; la fe impuesta es idolatría. La llamada divina se da continuamente. Qué bueno que Daddy la sintió, y mejor que aceptó la propuesta. Esta, sin embargo, debe ser aclarada. Supone una búsqueda de qué realmente pedía Jesús en su mensaje, y cuál es en concreto ese mensaje.

No se puede ser fiel a ese Jesús, si no se es fiel a los acontecimientos que suscitó históricamente su persona.  El habló de un nuevo mundo, el reino de Dios:  un Jesús que ve a Dios como el Padre, no como el negrero con el fuete en la mano; al otro ser como mi hermano, no como la competencia a destruir; el mundo como la casa común, regalo divino para mi administración, no mi abuso.  Es el Jesús vivido por millones antes que yo; millones que fueron asesinados por ser fieles a su nombre.  El Jesús profundizado intelectual y afectivamente por tantos grandes cerebros, que captaron su imagen real, la amaron, e interpretaron de forma certera los escritos de la primera comunidad como palabra divina.

Sí, me alegra el cambio de Daddy. Como el cambio de San Pablo, o el del Dr. Alexis Carrel, o el escritor Chesterton, o el poeta Paul Claudel… Es larga la lista que sintieron la propuesta en el camino de Damasco. Pero para encontrarse con el Jesús genuino, no el dañado por los prejuicios o miserias humanas, ni el deformado por ideologías mundanas, o el utilizado como carnada para logros egoístas.

Padre Jorge Ambert, SJ

Para El Visitante